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Gigi Dall’Igna empieza a mirar con preocupación un escenario que en Ducati no quieren que se descontrole. Y es que una futura convivencia entre Marc Márquez y Pedro Acosta marcada por la tensión en pista. Los dos son pilotos agresivos y con una mentalidad ganadora que no entiende de medias tintas. Por eso, dentro del paddock ya se habla de la posibilidad de introducir cláusulas específicas para evitar enfrentamientos físicos o maniobras demasiado al límite entre ambos.

Y es que el miedo no está en que Marc y Acosta compitan duro. Eso forma parte del motociclismo. El problema es que los dos tienen carácter de líder, quieren ganar a toda costa y no van a ceder una curva. En Ducati saben que esa mezcla puede ser explosiva si ambos acaban peleando por victorias, podios o incluso por un Mundial.

Ducati quiere evitar una guerra interna

La realidad es que Dall’Igna conoce perfectamente lo que ocurre cuando dos pilotos de máximo nivel comparten objetivos y sienten que no hay espacio para los dos. Una cosa es competir contra rivales de otras marcas y otra muy distinta es perjudicarse dentro de una misma estructura o dentro de un entorno técnico compartido.

Marc Márquez GP Hongria

Por eso, la idea de una cláusula de castigo empieza a tener sentido. No se trataría de prohibir la lucha en pista, sino de marcar límites claros: nada de maniobras que tiren al otro, nada de contactos innecesarios y nada de decisiones que perjudiquen al equipo por una pelea personal. Marc Márquez siempre ha construido su carrera desde la agresividad competitiva. Acosta, por su parte, llega con la misma hambre y con la sensación de que no debe pedir permiso a nadie. Esa es precisamente la combinación que preocupa.

Marc y Acosta no son pilotos que siempre obedezcan

El gran reto para Ducati es que ninguno de los dos acepta un papel secundario. Marc quiere seguir demostrando que todavía puede imponer su ley. Acosta quiere acelerar su salto definitivo y no esperar años para ser el jefe de una fábrica. Si coinciden en la misma zona de la pista, la tensión puede aparecer de forma natural. De este modo, una cláusula contractual serviría como aviso interno. Competir, sí. Chocar, perjudicarse o convertir cada duelo en una guerra, no. Ducati no quiere perder puntos, carreras ni campeonatos por una batalla de egos.

Así pues, Dall’Igna no sería el único partidario de blindar ese escenario. Marc Márquez y Pedro Acosta pueden ser dos activos enormes para Ducati, pero también dos fuentes de conflicto si no se ponen límites. Y antes de que el problema llegue a la pista, la fábrica italiana quiere dejar las normas escritas.