Gavi está muy pendiente de Marc Casadó. En el vestuario del Barça saben que el centrocampista lo está pasando mal, porque nunca ha querido abandonar el club y todo apunta a que este verano tendrá que hacerlo. Hansi Flick no lo considera una pieza prioritaria y la competencia en el centro del campo ha dejado al canterano en una posición muy incómoda.
Casadó siempre ha vivido el Barça como el club de su vida. No es un fichaje que llegó para probar suerte ni un futbolista que vea la salida como una oportunidad sencilla. Para él, marcharse significa romper con un camino construido desde abajo, después de años esperando una oportunidad real en el primer equipo.
Gavi detecta el golpe
Gavi, como uno de los líderes del vestuario, ha notado perfectamente el estado de Casadó. Son jugadores cercanos, formados en la misma cultura competitiva y con una forma parecida de entender el club. Por eso el andaluz sabe que el problema no es solo deportivo, sino también personal.
Casadó está disgustado porque entiende que la decisión puede estar tomada. Flick necesita reducir piezas en una zona donde tiene demasiados perfiles y el club también valora cualquier salida que deje dinero. El mensaje que recibe el jugador es duro, ya que por rendimiento, edad y margen de mercado, su nombre está encima de la mesa. Ya hay clubes atentos y su entorno sabe que resistirse podría perjudicarlo.
Una salida muy dolorosa
El problema para Casadó es que no se va porque quiera. Se va porque el Barça ya no puede garantizarle minutos importantes. Flick tiene otros planes para el puesto de pivote, cuenta con futbolistas de más peso y la recuperación de algunos compañeros termina de cerrarle la puerta por completo en el Camp Nou. Su continuidad sería casi una condena al banquillo.
Gavi intenta acompañarlo desde el Mundial, pero sabe que poco puede cambiar. El vestuario lo aprecia y entiende su tristeza, aunque también asume que el fútbol obliga a tomar decisiones frías. Casadó no quería irse, pero el escenario lo empuja fuera. Y eso es lo que más preocupa a Gavi es ver a un compañero sufrir por dejar el club que siempre soñó defender. En el Barça todos saben que, si sale, no será por falta de compromiso, sino porque el nuevo proyecto ya no le deja espacio real esta próxima temporada.
