El fichaje de Anthony Gordon por el Barça no llega como una operación secundaria. Con un coste que puede alcanzar los 80 millones de euros entre fijos y variables, el extremo inglés aterriza en el proyecto de Hansi Flick para tener un papel importante desde el primer día. Y eso, inevitablemente, empieza a generar tensión en una delantera donde ya había nombres con peso deportivo y emocional dentro del vestuario.
Y es que Gordon no llega para completar convocatorias ni para esperar una oportunidad desde el banquillo. Su inversión obliga a pensar en minutos, protagonismo y jerarquía. El problema es que su versatilidad afecta directamente a dos futbolistas muy queridos en la plantilla como Raphinha y Ferran Torres. Dependiendo de dónde lo utilice Flick, uno de los dos puede quedar con menos minutos de los que cree que merecería.
Raphinha y Ferran, los grandes afectados
La realidad es que si Gordon juega en banda izquierda, su posición más natural, el impacto puede caer sobre Raphinha. El brasileño ha sido importante por rendimiento, aunque especialmente por su papel como líder, pero la llegada de un fichaje tan caro obliga a reordenar prioridades. Flick quiere competencia, pero también sabe que no puede tener a todos contentos. De este modo, Raphinha podría ver amenazado un papel que se había ganado con esfuerzo. Por eso, cualquier pérdida de protagonismo generaría debate en el vesyuario.
El caso de Ferran Torres es distinto, pero igual de delicado. Si Gordon actúa más como segundo punta o falso delantero, el valenciano quedaría todavía más comprimido en la rotación. Ferran esperaba ganar espacio con la salida de Robert Lewandowski, pero el fichaje del inglés puede cerrarle precisamente la puerta que parecía abrirse con el adiós del polaco.
Flick tendrá que gestionar algo más que minutos
El vestuario sabe que el Barça necesita reforzarse, pero también sabe que Raphinha y Ferran son dos jugadores muy queridos e importantes para el grupo. No son futbolistas sin peso dentro del vestuario. Por eso la llegada de Gordon divide opiniones. Deportivamente puede elevar el nivel, pero emocionalmente amenaza equilibrios que Flick deberá gestionar con especial cuidado.
Así pues, el fichaje del inglés no solo cambia el ataque del Barça. También obliga al técnico a tomar decisiones incómodas entre jugadores que ya tenían sitio, afecto y respaldo dentro del vestuario. Y ahí es donde una gran operación puede convertirse en un problema si no se gestiona bien.
