El paso de Fernando Alonso por Canadá ha dejado una sensación muy difícil de ignorar dentro del entorno del piloto. El español volvió a marcharse sin acabar la carrera, algo que empieza a repetirse demasiado durante la temporada: problemas, abandonos y circunstancias que siempre parecen caer de su lado del garaje. Lo llamativo es que llega en un momento especialmente delicado, con Aston Martin hundido en la clasificación y con Alonso viendo cómo vuelve a quedarse por detrás de Lance Stroll, algo que era imposible imaginar.
Y es que dentro del entorno del piloto empieza a aparecer una sensación incómoda. No tanto por un episodio concreto, sino por la acumulación de demasiada mala suerte. Alonso ha tenido demasiados fines de semana condicionados por los problemas mecánicos, estrategias fallidas o incidencias difíciles de explicar mientras que en el otro coche las situaciones han sido distintas. Y eso inevitablemente genera preguntas complicadas de responder.
Alonso empieza a mirar más allá de la mala suerte
La realidad es que Fernando nunca ha sido un piloto especialmente dado a aceptar explicaciones simples cuando los resultados no llegan. Y en Aston Martin empieza a existir preocupación porque el español lleva meses esperando una evolución que no termina de aparecer. De este modo, Canadá habría sido uno de esos puntos donde empieza a crecer el desgaste. Alonso vuelve a salir perjudicado, vuelve a quedarse sin puntos y está en una posición impropia para un piloto de su nivel.
Además, el contexto añade ruido. Lance Stroll es el hijo de Lawrence Stroll, propietario del equipo, y aunque públicamente nunca se ha cuestionado el trato interno, el hecho de que Fernando encadene tantos problemas mientras el otro lado del box mantiene más estabilidad inevitablemente alimenta comentarios.
La paciencia empieza a agotarse
En Aston Martin saben que Alonso acepta no tener el mejor coche. Lo que cuesta más asumir es sentir que siempre ocurren demasiadas cosas alrededor de su lado del equipo. Por eso empieza a instalarse una sensación que hace unos meses parecía imposible, como lo es la de un Fernando Alonso cada vez más cansado de esperar explicaciones.
Así pues, Canadá deja algo más que otro mal resultado. Deja un clima raro alrededor del piloto español, que empieza a preguntarse si realmente todo responde solo a la mala suerte o si hay demasiadas casualidades acumuladas en una temporada que está siendo mucho más dura de lo esperado.
