El Real Madrid se impuso por la mínima al Villarreal, pero el protagonismo absoluto se lo llevaron los jugadores merengues y su entrenador. José Mourinho fue uno de los nombres propios de este partido después de convertirse en un actor principal de la película disputada en el Bernabéu por sus constantes quejas al colectivo arbitral y por negarse a hablar al acabar el partido.
José Mourinho, el gran protagonista
Si muchos pensaban que Mourinho había vuelto al Real Madrid con una nueva cara y siendo mucho más calmado y diferente de aquella versión de hace más de una década, se han equivocado de lleno. El técnico portugués sigue siendo aquel agitador y muchas veces impresentable profesional que desvía la atención desde el banquillo. Mourinho sigue con sus constantes quejas a los árbitros, yendo a la suya y buscando la polémica de cada acción que pasa durante los partidos.
Muestra de ello fue que después de la victoria por la mínima del Real Madrid contra el Villarreal, el gran protagonista fue Mourinho. El portugués hizo su clásico espectáculo desde la banda, alzando la voz desde el primer minuto y mostrando su actitud más guerrera contra todo el mundo que se quisiera poner en medio de su camino. Una manera de actuar que ya muchos recuerdan de épocas pasadas.
José Mourinho planta a la prensa
Si Mourinho quiso ser protagonista desde el inicio con sus constantes quejas hacia los árbitros, siendo advertido en más de una ocasión y acabando el duelo con tarjeta amarilla, lo más gordo todavía estaba por llegar. La clara expulsión de Vinícius por tirar del pelo de un rival, anulándole el gol que había hecho pocos segundos después, lo acabó de enloquecer. Y parece que muchos todavía le tienen miedo, ya que no fue expulsado cuando lo había merecido.
Pero el espectáculo más dantesco llegó después del partido y cuando los ánimos se habían calmado un poco. El entrenador portugués, citado a comparecer ante la prensa, se negó a salir a hablar. Una situación muy poco habitual, pero cada vez más común en el Real Madrid. Según informa el club blanco, la decisión fue porque el portugués, encendido como siempre, había alegado a los suyos que quería estar en el banquillo en los partidos contra el Sevilla y el Barça, cosa que no podía asegurar si lo dejaban hablar ante la prensa.
Lo que el Real Madrid ya sabe es que tendrá que pagar una multa por este plantón, pero seguramente tampoco les afecta mucho. No es la primera vez que van a la suya después de los partidos, ya que en más de una ocasión también se han negado a sacar a jugadores a la zona mixta después de algún partido, cosa que ya les ha comportado alguna sanción.
