La propietaria de Trunks no entrará en prisión porque no tiene antecedentes, pero sobre los hombros de esta vecina de Planoles pesa una condena de un año de prisión y sobre su conciencia, haber dejado morir de hambre y de sed a su perro, encerrado y abandonado en un piso por la persona en quien más había confiado. Trunks es el perro que pueden ver en la imagen que acompaña esta noticia, tal como fue encontrado, después de morir solo, sin comida ni agua, agonizando durante días en una vivienda de este pequeño municipio del Ripollès. Y lo más impactante del caso es que su sufrimiento no pasó desapercibido. Los vecinos oyeron sus ladridos y gemidos, el Ayuntamiento tuvo conocimiento de la situación y los Mossos d'Esquadra fueron alertados. Pero nadie consiguió salvarlo. Casi cuatro años después de los hechos, una sentencia ha condenado a su propietaria por maltrato animal con resultado de muerte, pero ¿por qué no se actuó a tiempo si se sabía que el perro estaba en peligro? Esto es lo que se pregunta la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), que ejerció la acusación popular en este caso y que cuestiona la respuesta de las autoridades municipales ante los avisos que alertaban de la situación de Trunks. La entidad considera que no se actuó con la diligencia necesaria para comprobar el estado del perro y garantizar su protección, hasta el punto de que solicitó que se investigara la posible responsabilidad penal de las autoridades municipales, una petición que, finalmente, fue desestimada.
🔴Después de meses de trabajo y esfuerzo, hemos conseguido una condena por la muerte de Trunks, un perro que en febrero de 2023 murió de hambre y sed tras permanecer encerrado en una vivienda de un municipio del Ripollès (Girona). https://t.co/WuVliZo7NZ
— FAADA (@FAADAorg) November 4, 2026
Todo empezó en diciembre de 2022, cuando la mujer se marchó del piso donde vivía, en Planoles, pero dejó encerrado a su perro. El animal continuó dentro de la vivienda, sin posibilidad de salir ni de buscar alimento o agua. Los vecinos, preocupados por los ladridos y los gemidos que se oían desde el interior, alertaron al alcalde del municipio. La propietaria aseguró inicialmente que visitaba el piso dos veces por semana para ocuparse del animal. Más adelante, cuando el alcalde trasladó la situación a los Mossos d'Esquadra, la mujer dio otra versión: afirmó a los agentes que iba cada día para llevarle comida y que lo sacaba a pasear de noche porque era agresivo, y los agentes la creyeron y no verificaron que lo que decía era cierto. De hecho, aquellas explicaciones no se correspondían con la realidad que acabaría acreditando la justicia. Según la sentencia, Trunks pasó al menos dos semanas sin recibir comida ni agua, abandonado a su suerte en un espacio del que no podía escapar. La desatención acabó provocándole la muerte.
Los gemidos de un perro que se estaba muriendo
La situación llegó a un punto especialmente dramático el 1 de febrero de 2023. Una regidora del Ayuntamiento de Planoles, que hacía visitas periódicas al edificio para seguir el estado del animal, advirtió al alcalde que los gemidos del perro hacían pensar que estaba a punto de morir. Era una señal de alarma difícilmente más explícita. Trunks continuaba vivo, pero su estado parecía desesperado. Dos días después, el 3 de febrero, la misma concejala entró en la vivienda y lo encontró muerto. Ya no había nada que hacer.
La cronología de los hechos es uno de los elementos más inquietantes de este caso. No se trataba de un animal del que nadie supiera nada, ni de un abandono descubierto cuando ya era demasiado tarde. Había vecinos preocupados, avisos al Ayuntamiento, una comunicación a los Mossos e incluso la advertencia de una representante municipal de que el perro podía estar a punto de morir. A pesar de todo, no se produjo ninguna intervención que evitara su muerte. ¿Qué se hizo después de recibir los primeros avisos? ¿Los Mossos comprobaron personalmente en qué condiciones vivía Trunks? ¿Por qué no se consiguió rescatarlo después de la advertencia del 1 de febrero? Son interrogantes que ya no tendrán respuestas, pero que sitúan el foco más allá de la responsabilidad, ya acreditada judicialmente, de la propietaria.
Una condena de prisión que no tendrá que cumplir
El Tribunal de Instancia número 1 de Girona dictó sentencia el 19 de octubre de 2026, después de que la acusada reconociera los hechos y aceptara las penas solicitadas por la Fiscalía. La mujer ha sido condenada a 12 meses de prisión por un delito contra los animales, y también se le ha prohibido tener animales o ejercer cualquier profesión relacionada con estos durante cuatro años. La pena de prisión ha quedado, sin embargo, suspendida durante dos años porque la condenada no tiene antecedentes penales. Durante este periodo, la mujer vecina de Planoles no podrá volver a delinquir y deberá participar en un programa formativo en materia de protección animal. Si incumple las condiciones establecidas por el tribunal, se puede revocar la suspensión y deberá cumplir la pena. La sentencia también le impone el pago de las costas procesales.
FAADA ha explicado que durante el procedimiento surgieron dificultades relacionadas con la entrada en la vivienda y la conservación de las pruebas, circunstancias que podían comprometer el resultado del juicio. Estas dificultades influyeron en la decisión de aceptar una sentencia de conformidad, después de que la propietaria reconociera los hechos. Anna Maria Estaran, la abogada de FAADA que ha llevado el caso, ha explicado a ElNacional que "el máximo que establece la ley son 18 meses de prisión y la fiscal pidió 12, que es lo que dice la sentencia" pero remarca que "ante las dificultades probatorias que presentaba el procedimiento, consideramos fundamental asegurar una condena y evitar el riesgo de que los hechos quedaran impunes". En este sentido, Estaran insiste en que "priorizamos asegurar la condena y conseguir los cuatro años de inhabilitación para tener animales, el máximo legal previsto, para impedir que la responsable pueda volver a tener animales durante este periodo". La abogada recuerda que la pena se suspende en el caso de que no se tengan antecedentes, pero "la inhabilitación no se suspende, que era lo importante".
Pero la entidad también ha puesto en cuestión la respuesta de las autoridades ante los avisos previos a la muerte de Trunks. Según las informaciones publicadas sobre el procedimiento, FAADA llegó a pedir que se investigara una posible responsabilidad penal de las autoridades municipales, pero esta petición fue desestimada. Sandra Vega, también abogada de la fundación animalista, considera que "cuando una administración recibe avisos de que un animal puede estar en peligro, es imprescindible que actúe con diligencia y compruebe de manera efectiva en qué situación se encuentra. No basta con llevar a cabo actuaciones que no permitan verificar si el animal está fuera de peligro. En casos como este, el tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte".
Las pruebas que permitieron demostrar cómo murió
Para poder acreditar judicialmente el maltrato, resultó determinante el trabajo realizado después de encontrar el cadáver. FAADA ha destacado especialmente la intervención de los Agentes Rurales, que practicaron la necropsia del animal, y de la veterinaria que conservó el cuerpo, una colaboración que consideran "fundamental" por haber podido determinar las causas de la muerte de Trunks.
Este caso pone de manifiesto una realidad especialmente cruel del maltrato animal por abandono: no es necesario ejercer violencia física directa para provocar un sufrimiento extremo. Dejar un perro encerrado sin alimentarlo ni proporcionarle agua durante días es suficiente para condenarlo a una muerte lenta, sin ninguna posibilidad de defenderse. La justicia ha establecido quién era la responsable de aquella muerte y le ha impuesto una condena. Pero ninguna sentencia puede devolver la vida a Trunks ni borrar los días que pasó encerrado, mientras sus gemidos alertaban de que algo iba muy mal. Los vecinos avisaron, el Ayuntamiento lo sabía y los Mossos fueron informados. Trunks, a pesar de todo, murió. La propietaria ha sido condenada. La pregunta que persiste es por qué todas aquellas alertas no sirvieron para salvarlo.
La fotografía de Trunks ha sido cedida por FAADA. Es una imagen impactante, pero que Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales ha querido compartir para visibilizar las consecuencias del maltrato y el abandono, concienciar sobre la importancia de actuar a tiempo y evitar que casos como este se vuelvan a repetir.