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Gerard Martín terminó la temporada convertido en una de las sorpresas del Barça, pero el mercado le ha dejado una sensación incómoda. Después de ganarse la confianza de Hansi Flick como lateral y, sobre todo, como central zurdo, el canterano observa cómo siguen apareciendo nombres para reforzar precisamente la posición en la que consiguió asentarse. Dentro del vestuario entienden su malestar.

El defensa ha demostrado que puede acompañar a Pau Cubarsí, jugar con la línea adelantada y ofrecer una salida natural desde el perfil izquierdo. El propio Barça destacó durante el curso que Gerard se había convertido en una pieza fiable para Flick, mientras su evolución como central llegó incluso a modificar los planes de mercado. Por eso, escuchar ahora alternativas como Laporte genera la sensación de que todo vuelve a ponerse en duda cuando demostró estar al nivel.

Gerard Martín siente que vuelve a empezar de cero

Gerard no teme la competencia, pero considera que debería partir con ventaja después de su último año. Ha respondido cuando el equipo necesitaba soluciones, ha aceptado cambiar de posición y ha terminado ofreciendo equilibrio en una zona delicada. Su condición de zurdo, además, permite que Cubarsí actúe desde su perfil más cómodo, una característica clave dentro de la defensa.

Gerard Martín Instagram (2)

El malestar tampoco sería únicamente suyo. En el vestuario existe la percepción de que algunos jugadores formados en casa tienen que demostrar constantemente más que cualquier fichaje. Gerard representa ahora ese debate. Mientras un futbolista externo podría llegar por una cantidad importante y recibir oportunidades, él siente que una gran temporada todavía no garantiza que el club confíe plenamente en su continuidad como titular.

Los nombres no dejan de aparecer

Flick aprecia muchísimo su evolución y no ha dejado de utilizarlo, pero el mercado manda mensajes contradictorios. El Barça ha sido relacionado con centrales como Aymeric Laporte y otros perfiles de primer nivel, aunque algunas de esas operaciones han sido negadas por sus clubes. Para Gerard, cada nuevo nombre supone otra señal de que su puesto continúa abierto pese a todo lo demostrado.

La situación puede convertirse en un problema si el club no gestiona bien el mensaje. Gerard Martín no pide jugar por decreto, sino sentir que parte de lo conseguido tiene valor. Después de convertirse en una solución fiable, verse desplazado en todas las quinielas genera frustración. En el vestuario entienden esa sensación, ya si uno de los canteranos que más creció durante el año sigue siendo tratado como una alternativa, resulta difícil convencer a los jóvenes de que rendir será suficiente.