José Mourinho esperaba que el debut mundialista de Bernardo Silva confirmara por qué había insistido tanto en incorporarlo al Real Madrid. Sin embargo, el estreno de Portugal ante la República Democrática del Congo dejó justamente la sensación contraria. El centrocampista estuvo impreciso, intervino poco en la creación y terminó sustituido al descanso después de una primera mitad muy decepcionante.
Bernardo debía convertirse en el jugador capaz de conectar el centro del campo con Cristiano Ronaldo, acelerar la circulación y ofrecer soluciones cerca del área. No consiguió ninguna de las tres cosas. Portugal tuvo la pelota, pero jugó sin velocidad, dejó aislado a su delantero y permitió que su rival llegara vivo al descanso. El nuevo fichaje blanco terminó apareciendo como uno de los principales señalados.
Una acción al límite pudo empeorar todavía más su debut
Su actuación también quedó marcada por una entrada peligrosa que pudo haber recibido un castigo mayor. Bernardo llegó tarde, arriesgó innecesariamente y dejó una imagen impropia de un jugador contratado para aportar control y experiencia. La acción no terminó en expulsión, pero reforzó la sensación de nerviosismo que transmitió durante sus 45 minutos sobre el terreno de juego.
Roberto Martínez decidió retirarlo al descanso y dar entrada a Francisco Conceição. El cambio fue una señal contundente, ya que Portugal necesitaba más desborde, energía y profundidad. Bernardo no estaba ofreciendo nada de eso. Su tendencia a recibir al pie y circular sin acelerar facilitó el trabajo de una defensa congoleña que se sintió cada vez más cómoda.
Cristiano Ronaldo tampoco ayudó a mejorar la impresión
Cristiano fue la otra gran decepción de Portugal. Desaprovechó ocasiones claras y no consiguió convertir la superioridad territorial en goles. La convivencia entre ambos dejó muchas dudas y es que Bernardo no encontró al delantero en posiciones favorables y Cristiano tampoco ofreció soluciones para abrir espacios. La selección terminó siendo plana y previsible.
La realidad es que Mourinho no puede arrepentirse seriamente de un fichaje por un único partido, especialmente cuando Bernardo ha llegado libre y firma únicamente por dos temporadas. Sin embargo, su debut ha encendido la primera alarma. El portugués fue contratado para ordenar, liderar y decidir encuentros cerrados. Ante la República Democrática del Congo hizo justamente lo contrario y abandonó el campo al descanso dejando una imagen que preocupa al Real Madrid.
