"Es horrible. Habrá muchos muertos. Decenas". Así se expresaba el expresident de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, la noche del 29 de octubre de 2024, en que las riadas acabaron dejando 230 víctimas mortales en la provincia de València. Estos son los mensajes que intercambió el expresidente con la alcaldesa de València, María José Catalá, vía WhatsApp a las 23:30 horas de aquel fatídico día, quince minutos después de que la primera edil le comunicara que se encontraba en la comisaría central de la Policía Local de València. Estos mensajes, a los que ha tenido acceso Europa Press este jueves, han salido a la luz un día después de que Catalá compareciera ante la jueza de Catarroja que investiga la gestión de la catástrofe. El primer contacto de la alcaldesa con Mazón aquel día fue a las 23:13 a través de esta aplicación de mensajería instantánea.
En su comparecencia, Catalá también aportó voluntariamente el expediente de licitación del servicio de teleasistencia prestado conjuntamente en València con la Generalitat Valenciana, con el pliego de condiciones, así como los protocolos de actuación para la adopción de medidas ante catástrofes. Toda esta documentación la jueza la ha unido a la causa, junto con las capturas de los mensajes de WhatsApp con Mazón, con la exconsellera Salomé Pradas y su ex número dos, Emilio Argüeso, con la delegada del Govern, Pilar Bernabé, y con el grupo Concejales Ayto VL.
Los whatsapps del grupo de concejales del Ayuntamiento
En el grupo de concejales y asesores del PP en el consistorio, los primeros mensajes del día hablan de la evolución del tiempo, del nivel de alertas y de las primeras medidas de cierre de parques y jardines. En este punto, la alcaldesa señala que es "evidente que no hay protocolo para estas situaciones" y lamenta que "resulta ilógico que suspendamos actividades al aire libre en la ciudad y no avisemos a las escuelas de que eviten los patios, por ejemplo". "Es una incoherencia detrás de otra", acaba diciendo. La concejala de Educación, Rocío Gil, a continuación, señala: "Trasladado al servicio para que las escuelas municipales eviten los patios".
A las 10:19 horas empiezan a hablar de la alerta roja en todo el litoral e interior norte de la ciudad de València y un minuto después el edil de Bomberos y Protección Civil, Juan Carlos Caballero, comunica que se constituirá el centro de Coordinación Municipal (Cecopal) en la sala de junta de Gobierno Local. A las 20:11 horas mencionan la recepción del ES-Alert y cerca de las nueve de la noche el concejal Carlos Mundina reenvía los avisos que está recibiendo sobre que el agua del barranco de Poio llega a las pedanías de la Torre y Forn d'Alcedo y del medio metro de agua que hay en Sedaví.
A las 21:51 horas, el concejal de Policía Local, Jesús Carbonell, sugiere pasar al nivel 3 de alerta y la concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones, Paula Llobet, añade que cree que sí. "Nivel 2 es porque se supone que podemos llegar. Y si no es así, entonces habría que pasar a nivel 3. O nos caerá el pelo", señala Carbonell, y un asesor de comunicación de alcaldía contesta: "Estoy contigo, Jesús". Varios mensajes posteriores hablan de las imágenes en la V-30 con la gente subida a los coches, de la circular de la Generalitat eximiendo de asistencia al trabajo, del cierre del aeropuerto de Manises, de situaciones de la gente afectada y atrapada en los tejados y en espera de las zodiacs o del colapso en el 112.
La alcaldesa de València ya compareció el pasado 15 de junio en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados sobre la gestión de la DANA, donde se sacudió cualquier responsabilidad por su actuación aquel día y aseguraba que, el día de la tragedia, en València, "falló el Plan de Actuación Municipal" que aprobó su predecesor Joan Ribó (Compromís). Catalá también criticó a la Generalitat Valenciana por el hecho de que desde el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi) no les avisaron hasta las 20:47 de aquel día de que había zonas de la capital que se inundarían, ni tampoco que nada hacía prever que el barranco de Poio —que no atraviesa la ciudad de València— podría desbordarse hasta afectar a las áreas del sur de la capital.