Después de la pretemporada, Hansi Flick ha pedido al Barça que proteja de forma especial a Hamza Abdelkarim. El delantero egipcio, de 18 años, ha pasado de ser una apuesta de futuro a convertirse en una alternativa real para el primer equipo. Sus goles, su presencia física y su capacidad para atacar el área han convencido al técnico alemán de que el club tiene entre manos un activo de enorme valor.
Hamza cerró la preparación con cuatro goles en tres partidos y volvió a marcar en el Trofeo Joan Gamper ante el Al Ahly, su antiguo club. Flick ha comprobado que no necesita mucho balón para generar peligro y que su perfil escasea en el mercado. Por eso ha trasladado una consigna clara: hay que cuidarlo, darle minutos progresivamente y evitar cualquier movimiento que frene su evolución.
Flick ve un delantero de más de 100 millones
La reflexión del entrenador parte del precio que alcanzan actualmente los delanteros jóvenes con gol, potencia y margen de crecimiento. Un nueve de 18 años, internacional y capaz de responder en un equipo de máxima exigencia puede disparar rápidamente su valoración. Flick cree que, si Hamza confirma durante la temporada lo mostrado en verano, su precio potencial podría superar los 100 millones de euros.
El Barça lo compró definitivamente al Al Ahly y lo tiene vinculado hasta 2029, una situación que ofrece tranquilidad pero no elimina riesgos. El cuerpo técnico quiere controlar su exposición, evitar comparaciones excesivas y no convertir cada aparición en un examen definitivo. Hamza necesita mejorar aspectos tácticos, presión y juego asociativo, pero su instinto dentro del área ya marca diferencias.
El Barça no quiere repetir errores con sus jóvenes
La prioridad pasa ahora por diseñar un crecimiento sostenible. Hamza alternará dinámica del primer equipo con minutos suficientes para competir, porque Flick no quiere que se estanque sentado en el banquillo. También pretende que trabaje físicamente con los mayores, aprenda los automatismos y se acostumbre a asociarse con futbolistas como Lamine Yamal, Pedri, Raphinha o Dani Olmo.
Hansi Flick entiende que protegerlo no significa esconderlo, sino colocar cada oportunidad en el momento adecuado. El Barça sabe que un delantero desarrollado de ese perfil puede costar más de 100 millones y considera absurdo buscar fuera lo que ya tiene dentro. Hamza debe demostrar, pero la pretemporada ha cambiado su estatus. De promesa ha pasado a convertirse en patrimonio del club. El técnico quiere paciencia, minutos y protección para que el próximo nueve no tenga que comprarse a precio de estrella.
