La derrota en Girona no ha dejado indiferente a nadie dentro del vestuario Barça. Más allá del resultado, el cuerpo técnico salió de Montilivi con la sensación de haber desperdiciado un partido en el que habían tenido que sacar tres puntos. Hansi Flick, que ya venía insistiendo en la necesidad de maximizar cada ocasión de gol, considera que el equipo no puede permitirse más errores en momentos determinantes que den vida a los rivales.

El foco de una de esas reflexiones apunta directamente a los lanzamientos desde el punto de penalti. En partidos cerrados, donde cada detalle decide, fallar una pena máxima supone un golpe difícil de digerir en lo deportivo y en lo mental. El técnico alemán entiende que no se trata solo de talento o jerarquía, sino de eficacia. Y en ese terreno, dentro del vestuario existe un nombre que genera consenso absoluto por su fiabilidad desde los 11 metros.

Flick fija una nueva jerarquía en los penaltis

La decisión ya está tomada. Siempre que Raphinha esté sobre el terreno de juego, será él quien asuma la responsabilidad de ejecutar los penaltis. Flick considera que el brasileño es el lanzador más seguro de la plantilla por su impcable historial de acierto. En un Barça que ha mostrado dificultades para transformar su dominio en goles, cualquier ajuste orientado a mejorar la eficacia ofensiva se vuelve prioritario.

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El movimiento no responde a un castigo individual, sino a un criterio estrictamente deportivo que busca maximizar resultados. El cuerpo técnico quiere reducir al mínimo el margen de error en acciones que, en la práctica, equivalen a medio gol. La confianza que transmite Raphinha en este tipo de situaciones ha sido determinante para establecer este nuevo orden, que busca blindar una faceta del juego tan sensible como decisiva.

Un cambio directo a Lamine

El cambio impacta directamente en Lamine Yamal, que fue el que falló en Girona y que hace tiempo que quiere crecer en esa faceta. El joven talento había asumido protagonismo en algunos lanzamientos, reflejo de su carácter y peso creciente en el esquema azulgrana. Sin embargo, la nueva directriz de Flick introduce un matiz que marca que la prioridad en los penaltis ya no dependerá de la iniciativa individual, sino de una jerarquía definida. El alemán quiere eliminar cualquier duda en momentos de máxima presión, asignando la responsabilidad a Raphinha, que emerge como referencia indiscutible desde los once metros.

La lectura interna es que el Barça necesita transformar más ocasiones y reducir los errores que penalizan en el marcador. Así pues, la decisión del entrenador alemán persigue un objetivo simple pero como no volver a regalar situaciones de gol que pueden marcar la diferencia entre ganar o perder partidos.