Ni Dumfries, ni Konaté, ni Cucurella, ni Bernardo Silva, ni Carlos Espí ni Diomandé. El fichaje que José Mourinho más estaba esperando, el jugador que más necesitaba para su nuevo Real Madrid, era el de Rodrigo Hernández, el mediocentro defensivo que tenía que poner orden en el desorden, el futbolista que estaba llamado a darle sentido al juego del Real Madrid después de años añorando a Toni Kroos. Era la brújula de un equipo que va a la deriva y que ahora ha visto como Rodri se decanta por la oferta del Barça.
Y es que Rodri era la guinda del pastel del Real Madrid, un futbolista que había sido duramente atacado, injustamente, por haberle quitado el Balón de Oro a Vinícius, y que en el primer tramo del Mundial tuvo que escuchar que ya no era un futbolista diferencial, hasta el punto de que se pidió que Luis de la Fuente le quitara del once titular. No tardó en cerrar muchas bocas.
Rodri se decanta por el Barça y hace saltar la banca
A base de buen fútbol, Rodri se ganó el visto bueno de la prensa de Madrid y del club blanco, que movió ficha para lograr su incorporación. En un equipo que, desde las salidas de Kroos y de Modric, acostumbra a partirse por la mitad por la falta de un mediocentro posicional, su fichaje era clave, el pegamento perfecto para darle sentido a todo. El Real Madrid, sin embargo, no lo apostó todo por él, fue demasiado poco a poco, lo que provocó que el Barça, preocupado por la lesión de Frenkie de Jong, dio el paso, hasta lograr darle la vuelta a la tortilla.
Sin Rodri, ahora falta por ver cómo se mueve el Real Madrid, si el club blanco busca o no una alternativa para su centro del campo. Thiago Pitarch parece estar en la rampa de salida, por lo que Tchouaméni y Camavinga son las únicas alternativas que le quedan a Mourinho, con Fede Valverde y Bernardo Silva como interiores. Parece que falta algo.
La viva imagen de Sergio Busquets
En el Barça, por su parte, el fichaje de Rodri es una auténtica bendición, sobre todo después de la lesión de rodilla sufrida por Frenkie de Jong en el Mundial. La posición de pivote pasa a ser para Rodri, con Marc Bernal como suplente y con Pedri como acompañante en el eje de la medular. Ahora será trabajo de Flick el lograr el encaje entre ambos futbolistas, que en el Mundial no lo acabaron de lograr.
Por estilo de juego, Rodri parece estar hecho para triunfar en el Barça, ya que es lo más semejante a Sergio Busquets que se recuerda. Además, aportará experiencia en un vestuario muy joven que se había quedado sin la figura de Lewandowski, uno de los veteranos de la plantilla. Y es que Rodri, que tiene todos los números de llevarse su segundo Balón de Oro, es un jugador con voz y voto, y más en una plantilla plagada de futbolistas campeones del mundo en el último Mundial, con Rodri como capitán.
