La oposición de izquierdas toma ventaja en las elecciones legislativas celebradas este domingo en Suecia. Sin embargo, lo hace por un margen ajustado frente al bloque de derechas que gobierna en estos momentos y aboca al país a una cierta incertidumbre política a la espera del voto exterior y el voto anticipado. El recuento avanza con más del 98% de los distritos escrutados, pero los resultados definitivos no se sabrán hasta el miércoles, cuando se haya contabilizado también el voto desde el extranjero. Por ahora, el Partido Socialdemócrata que encabeza Magdalena Andersson se impone con el 28% de los votos y el bloque de izquierdas alcanzaría los 176 escaños. La derecha, por su parte, encabezada por el primer ministro Ulf Kristersson, obtendría 173 asientos en el Riksdag. Sin embargo, los líderes de centroizquierda y centroderecha, si quieren gobernar, deberán aunar a la vez el apoyo de centristas o democristianos y de los partidos que tienen al otro extremo. Así, piden prudencia y avisan de que se avecinan negociaciones "complicadas".
De acuerdo con las proyecciones que hay en estos momentos, el Partido Socialdemócrata, la fuerza política hegemónica en Suecia durante los últimos cien años, gana los comicios con el 28,1 %, pero se trata del peor resultado de los socialdemócratas suecos desde 1928. Sin embargo, Magdalena Andersson se ve beneficiada por la subida de sus tres aliados: el socialista Partido de Izquierda —cuarta fuerza electoral con el 8,2 % del voto—; el Partido de Centro, que lograría el 7,1 %; y el Partido del Medio Ambiente, que llegaría al 6,1 % del voto. La suma total del bloque progresista llegaría a los 176 escaños de los 349 que conforman el parlamento sueco.
El Partido Moderado del primer ministro Kristersson mejora sus resultados de 2022 y alcanza el 19,9 % del voto, de manera que quedaría en segunda posición en los comicios. De esta forma, además, recupera el puesto de fuerza más votada en el bloque gubernamental por delante del ultraderechista Demócratas de Suecia (SD), que retrocedería por primera vez en unas elecciones generales y perdería casi tres puntos hasta caer al 17,6 %. El SD había crecido hasta ahora en todas las elecciones generales desde que se presentó por primera vez en 1988.
Los otros dos partidos que conforman la coalición de gobierno actual de orientación derechista, que tiene mayoría gracias al apoyo externo del SD, también avanzarían ligeramente: el Partido Cristiano Demócrata obtendría el 6,2 %, y el Partido Liberal, al que las encuestas colocaban hasta hace una semana por debajo de la barrera mínima del 4 %, supera las expectativas y alcanza el 5,4 %. El bloque de derechas alcanzaría de esta forma hasta 173 escaños, tres por detrás del bloque de izquierdas.
En este escenario ajustado, los líderes de los principales partidos que aspiran a gobernar se han mostrado prudentes y han hecho un llamamiento a esperar al recuento final. "Los socialdemócratas siempre estaremos listos para asumir la responsabilidad del resultado. Parece que será muy ajustado, pero ahora vamos al frente y, si se mantiene así, Suecia tendrá un nuevo gobierno", ha aseverado la líder de la oposición, Magdalena Andersson.
La dirigente socialdemócrata ha asegurado durante toda la campaña que está dispuesta a hablar con todo el mundo menos con la extrema derecha. Con todo, ha mostrado dudas sobre formar coalición con el Partido de Izquierda, que reclama entrar al gobierno como condición para su apoyo. A la vez, los centristas rechazan formar parte de un gobierno si está el Partido de Izquierda, y han instado a romper la dinámica de bloques y negociar con los democristianos, que hasta ahora han apoyado al primer ministro derechista.

El primer ministro Ulf Kristersson ha admitido que el resultado que muestran las proyecciones llevará a unas negociaciones "complicadas" y se ha mostrado favorable a una "apertura constructiva". "Aunque se mantenga el resultado de esta noche, exploraré si existe la posibilidad de, en esta mayoría parlamentaria no socialista, encontrar alguna fórmula de gobierno que tenga los apoyos para impulsar la política económica por la que los electores suecos han votado", ha planteado el dirigente conservador. De esta forma, Kristersson hace un guiño al Partido de Centro, que salió del bloque de derechas porque no quería pactar con los ultras de SD.
El líder de la extrema derecha, Jimmie Åkesson, ha admitido que han caído en cuanto a los resultados de hace cuatro años, pero ha asegurado que siente el resultado como una victoria, porque "mucha gente en nuestro país ya no piensa que sea problemático" apoyar al SD. La formación ultra había sido aislada durante años por el cordón sanitario del resto de partidos, mientras se sucedían los gobiernos en minoría de los socialdemócratas. En las últimas elecciones, sin embargo, el líder conservador Kristersson rompió esta política y aceptó el apoyo externo del SD, lo que facilitó que llegara a ser primer ministro con el llamado acuerdo de Tidö. Recientemente, incluso se había mostrado abierto a incluir al SD en un ejecutivo de coalición.
No hay nada decidido, a la espera del voto exterior y el voto anticipado
El margen ajustado de los resultados hará finalmente que se tenga que esperar al voto exterior y al voto por correo para acabar con la incertidumbre, como ya pasó en 2018 y en 2022. El sistema electoral sueco consta de 6.312 distritos, a los que se suman 314 más en voto exterior y anticipado que se contarán tres días después de los comicios, el miércoles. Hay unos 370.000 suecos que viven en el extranjero, aunque su participación es habitualmente menor, del 30%, cuando en estas elecciones la participación total ha sido del 80,4%. Habitualmente, sin embargo, el sentido del voto exterior no suele ser muy diferente ni tiene una gran incidencia sobre el resultado, salvo alguna excepción como en 1979, cuando solo 8.500 votos hicieron perder al socialdemócrata Olof Palme.