Rodri Hernández demostró en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá que su grave lesión de rodilla está ya olvidada. El centrocampista madrileño, Balón de Oro hace un año y medio, termina contrato el 30 de junio del 2027 y ya ha decidido que quiere cambiar de aires y volver al fútbol español. Rodri es una leyenda del Manchester City, que le ha prometido dejarle salir este verano, siempre que llegue una oferta cercana a los 60 millones de euros.
En estas circunstancias, todo parecía indicar que Rodri recalaría en las filas del Real Madrid, que lleva buscando un centrocampista organizador desde el adiós de Toni Kroos. Rodri, además, es madrileño, lo que todavía le daba más opciones al conjunto blanco para hacerse con sus servicios.
El Barça entra en la pelea por el fichaje de Rodri Hernández
A pesar de que ya se han producido varios contactos, la operación no está cerrada, lo que ha provocado la entrada del Barça, que también busca un pivote, después de conocerse el alcance de la lesión de Frenkie de Jong, que se perderá el primer tramo de la temporada. Rodri se adaptaría a la perfección en el esquema de Hansi Flick, formando una dupla impresionante con Pedri. Rodri sería el pivote de un Barça con un estilo de juego muy parecido al de la selección española de Luis de la Fuente, por lo que su adaptación sería prácticamente inmediata.
Es por ello que Deco ya ha movido ficha y se ha puesto en contacto con el Manchester City y con Rodri, para hacerles saber que el Barça está en la lucha. El conjunto inglés, además, preferiría que Rodri fichara por el Barça, con el que mantiene una mejor relación, que por el Real Madrid. El club blaugrana no tiene problemas para acceder a las exigencias del City, por lo que todo depende ahora del jugador, que no lo tiene nada claro.
Rodri debe decidir si prefiere jugar en el Barça o en el Real Madrid
El balón, pues, ha pasado al tejado de Rodri, que debe decidir cuál quiere que sea su siguiente paso. En el Real Madrid volvería a su tierra natal y compartiría vestuario con Bernardo Silva, con el que se entiende de maravilla, aunque debería amoldarse a un equipo en construcción y con un estilo de juego de ida y vuelta que no se adapta a su manera de jugar. En el Barça, en cambio, tendría mucho más protagonismo, ya que Flick no dudará en darle la manija del equipo.
El jugador, que está ultimando sus vacaciones y que va camino de lograr su segundo Balón de Oro, tiene unos días para terminar de decidir en cuál de los dos gigantes de la Liga quiere jugar sus últimos años en la élite del fútbol mundial.
