El FC Barcelona llevaba tiempo valorando seriamente el fichaje de Marc Cucurella. El lateral del Chelsea gustaba mucho dentro del club azulgrana por su experiencia, su intensidad y su capacidad para jugar en varios sistemas. Además, el internacional español veía con buenos ojos regresar a España después de varias temporadas en Inglaterra.
Durante semanas, su nombre estuvo muy presente en la planificación deportiva del Barça. Especialmente porque el Chelsea tampoco atraviesa su mejor momento deportivo. El conjunto londinense no jugará la próxima edición de la Champions League, algo que había abierto la puerta a posibles salidas importantes dentro de la plantilla blue.
Anthony Gordon lo cambia todo
Sin embargo, el panorama cambió radicalmente en las últimas dos semanas. Las que hace que rondan el fichaje de Anthony Gordon. Una operación que ya es una realidad. El Barça ha acelerado definitivamente por el extremo inglés y eso ha provocado un efecto inmediato sobre otras operaciones que estaban encima de la mesa.
La llegada del futbolista del Newcastle United FC supone un esfuerzo económico gigantesco. En el club azulgrana asumen una operación cercana a los 70 millones de euros, además de otros 10 millones en variables. Una cifra muy importante para una entidad que sigue moviéndose al límite con el famoso fair play financiero.
Y ahí aparece el gran problema para Cucurella. El Barça sabe que no puede afrontar demasiados fichajes de gran nivel durante el mismo verano sin volver a encontrarse con problemas para inscribir jugadores. Por eso, la dirección deportiva ha tenido que empezar a establecer prioridades muy claras dentro de la planificación de Hansi Flick.
No hay dinero para todo
La prioridad absoluta sigue estando arriba. Especialmente en la figura del delantero centro. Flick considera imprescindible incorporar un atacante diferencial para acompañar el nuevo proyecto deportivo. Y el gran sueño continúa siendo Julián Álvarez. El delantero del Atlético de Madrid sigue siendo el favorito dentro del club pese a la enorme dificultad económica de la operación.
Con ese escenario, el Barça entiende que reforzar el lateral izquierdo ya no puede implicar un gran desembolso. Los azulgrana tendrán que tirar de Alejandro Balde o buscar una operación factible con Joao Cancelo. Soluciones no ideales, pero sí suficientes para aguantar otra temporada mientras se siguen estabilizando las cuentas del club.
