No ha sido una buena jornada para el Girona ni para el Espanyol. Los dos equipos llegan a las últimas cuatro jornadas de Liga en una situación delicada y con la necesidad de sumar cuanto antes mejor. Los de Míchel perdieron contra el Mallorca en Montilivi (0-1), una derrota que supone la tercera consecutiva del conjunto gironí y que lo deja con 38 puntos. El Espanyol, por su parte, cayó en el RCDE Stadium contra el Real Madrid (0-2) y alarga una semana más su mala dinámica. Los de Manolo González tienen 39 puntos, pero aún no pueden dar la permanencia por hecha, ni mucho menos.

Una permanencia cada vez más cara

La lucha por el descenso está muy ajustada. Ahora mismo, el límite lo marca el Sevilla, con 34 puntos, aunque este lunes juega como local contra la Real Sociedad. Si gana, haría caer al Alavés a la zona de descenso, con 36 puntos. Esto dejaría siete equipos —Valencia, Espanyol, Elche, Mallorca, Girona, Alavés y Sevilla— separados por solo tres puntos. Sin olvidar el Levante, penúltimo con 33 puntos, y el Oviedo, colista, más hundido en la clasificación con 28. Con este escenario, el corte de la salvación podría ascender hasta los 42 o 43 puntos, una cifra que obliga a no relajarse ni a dar nada por asegurado.

Infografía de la situación del Girona y del Espanyol

Espanyol y Girona, obligados a sumar hasta el final

Por eso, tanto el Espanyol como el Girona necesitan sumar para asegurar la permanencia y evitar llegar a la última jornada con urgencias. Los pericos tienen ahora un partido absolutamente clave en el campo del Sevilla, un rival directo. Si pierden, entrarían en una situación mucho más crítica y verían cómo la zona roja se acerca aún más. Además, en la primera vuelta ganaron a los andaluces por 2-1, de modo que también estará en juego el gol average en caso de empate final a puntos. Después recibirán al Athletic Club, visitarán al Osasuna en Pamplona y cerrarán la Liga en casa contra la Real Sociedad. No es un calendario sencillo y cualquier punto puede acabar siendo decisivo.

El Girona tampoco lo tendrá fácil. Primero visitará Vallecas para jugar contra el Rayo Vallecano, después recibirá a la Real Sociedad en Montilivi, viajará a Madrid para enfrentarse al Atético y acabará el curso en casa contra el Elche. Parecía que el equipo de Míchel había cogido aire y empezaba a alejarse de esta lucha, pero las tres derrotas consecutivas le obligan a seguir compitiendo hasta el final. La parte positiva es que hay muchos equipos implicados y que no es una batalla de dos o tres clubes. Pero esto también implica muchos duelos directos y, por lo tanto, puntos que se irán repartiendo entre rivales. Ahora, cada derrota pesa: no solo te hace caer en la clasificación, sino que puede abrir una espiral difícil de frenar. Solo vale ir partido a partido, sin mirar más allá.