El Barça ha empezado con buen pie la Champions. El conjunto blaugrana goleó al Feyenoord en el Spotify Camp Nou (5-1) en un gran partido de los hombres de Hansi Flick. Ahora, la máxima competición europea no volverá hasta el mes de octubre, cuando los catalanes visitarán Turquía para enfrentarse al Galatasaray. El partido se jugará el martes 13 de octubre y el club blaugrana ya está organizando los desplazamientos para los socios y peñistas que quieran acudir. Pero no será una visita normal. El Barça ha informado de una serie de medidas excepcionales de cara al partido en el RAMS Park, el estadio del conjunto turco.
Dos horas de espera
Las autoridades locales obligarán a los aficionados blaugrana a permanecer en el estadio antes de volver. Una vez que el árbitro haga sonar el silbato tres veces para indicar el final del partido, los desplazados del Barça deberán esperar dentro del estadio dos horas. Además, todos los socios, socias y peñistas asistentes al partido deberán desplazarse conjuntamente hasta el estadio siguiendo las indicaciones del dispositivo de seguridad, mientras la entidad blaugrana informará a los compradores de las entradas del punto de encuentro desde el cual partirá el dispositivo de transporte habilitado.
Por otro lado, para este partido, excepcionalmente, los aficionados deberán pagar el importe de la entrada, 50 euros, y el traslado al estadio RAMS Park, 15 euros. Ante estas restricciones, el club ha querido avisar con antelación.
Uno de los ambientes más temidos de Europa
La afición del Galatasaray es conocida por ser una de las más temidas de Europa. El ambiente se lo conoce como el "infierno turco" por varios episodios. En el derbi de 2007, el Fenerbahçe visitó al Galatasaray en el antiguo estadio Ali Sami Yen después de haberse proclamado campeón de Liga días antes. La afición del local, furiosa por la humillación, lanzó miles de botellas de agua de plástico al césped desde el primer minuto. El partido apenas se pudo jugar. El terreno parecía una piscina llena de plástico que obligaba a los jugadores a esquivar las botellas y, en los banquillos, a protegerse con escudos policiales.
Aun así, en el último desplazamiento del Barça a Estambul no hubo ningún problema, salvo unos lanzamientos de botellas a Jordi Alba. Finalmente, el conjunto blaugrana asaltó el infierno turco remontando al Galatasaray para ganar 1-2 con un golazo de Pedri y uno de Aubameyang, y el equipo de Xavi Hernández selló su pase a los cuartos de la Europa League.
