ERC ha aprovechado el acto político de la Diada nacional de Catalunya para cargar contra la extrema derecha y, especialmente, contra los discursos que vinculan la defensa de la identidad nacional con la exclusión de parte de la sociedad. El presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha situado el miedo, la desesperanza y la sensación de que el futuro será peor que el pasado como las principales causas del auge del autoritarismo y ha reivindicado un independentismo que haga de la inclusión su principal respuesta. "Muchos de aquellos que han venido de fuera estáis aquí y llenáis estas calles y defendéis nuestra patria", ha proclamado Junqueras durante su discurso. Y ha remachado: "La mejor respuesta es un proyecto integrador, inclusivo, garantizador de derechos y de igualdad de oportunidades. La mejor manera de defender la patria es incluir a todo el mundo que quiera sentirse partícipe".
El líder republicano ha situado este debate en un marco más amplio, desvinculando el auge del autoritarismo de las particularidades de Catalunya. "Este concepto de democracia y de igualdad está en crisis en países receptores de inmigración y emisores de inmigración", ha advertido, antes de remarcar que el fenómeno también se produce en estados con estados del bienestar consolidados, en repúblicas centenarias y en democracias jóvenes. Para Junqueras, esto demuestra que la explicación es más profunda y tiene un elemento común: "El miedo, la desesperanza y la sensación de que el futuro será peor que el pasado". Este miedo, ha argumentado, alimenta el autoritarismo porque "convierte la libertad en una especie de lujo superfluo" y hace que haya ciudadanos dispuestos a renunciar a libertades a cambio de una supuesta garantía de seguridad.
Disputar el concepto de identidad
En este contexto, el presidente de ERC ha reivindicado la nación como un espacio de cohesión y no de exclusión. "La libertad se construye en el marco de comunidades nacionales que son fuertes. La libertad no es lo contrario de la comunidad", ha defendido. El discurso de Junqueras ha conectado así con una de las principales batallas políticas de ERC ante el ascenso de Aliança Catalana. Los republicanos quieren disputar a la extrema derecha el terreno de la identidad y del malestar social, pero desde una concepción del catalanismo basada en la incorporación de nuevos catalanes al proyecto nacional.
"El proyecto del independentismo progresista es el de aquellos que son conscientes de que nuestra nación tiene una lengua y una cultura milenaria que vale la pena compartir", ha afirmado. Según Junqueras, este proyecto solo tiene sentido si ofrece "un futuro colectivo" y no si se convierte en un espacio de cierre. "Estamos aquí para defender que Catalunya no es un búnker cada vez más pequeño y que somos una casa amplia", ha concluido.
Alamany: "Me niego a dejarle a la extrema derecha que gestione este miedo"
La secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, ya había situado durante el acto la identidad como uno de los campos de batalla que los republicanos consideran que no pueden dejar en manos de la extrema derecha. Alamany ha relacionado el crecimiento de estas fuerzas con el malestar provocado por las dificultades económicas, el acceso a la vivienda, la precariedad, las infraestructuras y el desequilibrio territorial. "Es normal que la gente tenga miedo. Me niego a dejarle a la extrema derecha que gestione este miedo y la disputa de la identidad", ha afirmado. En este sentido, ha defendido que ERC debe hablar abiertamente de identidad y ha rechazado que la lengua y la cultura catalanas sean cuestiones secundarias.
Alamany ha advertido que "sin ambición nacional nos estamos debilitando como país" y ha reivindicado que el camino de ERC pasa por "abrir los brazos a quien quiere ser catalán". "Lo hemos hecho durante 95 años de historia", ha remarcado. La dirigente republicana también ha vinculado la cuestión nacional con las condiciones materiales de vida. Ha criticado un modelo económico basado en "el ladrillo, trabajos precarios, las cárnicas" y ha denunciado el colapso de las infraestructuras, con especial énfasis en Rodalies, así como el desequilibrio territorial. "Si la gente vive condenada a un sueldo de mierda, con infraestructuras que caen y a gente que se la abandona, el resultado es que hay gente en Catalunya que cree que el país no es suyo", ha afirmado. Para Alamany, esta desafección puede acabar alimentando los discursos identitarios de la extrema derecha. "Los reaccionarios y los que no tienen ambición nacional empequeñecen nuestro país", ha sentenciado.

Riba reivindica un independentismo "terco y convencido"
La eurodiputada de ERC Diana Riba también ha apelado a la capacidad de resistencia del catalanismo durante su discurso. Riba ha reivindicado un pueblo "resiliente y tenaz" después de repasar algunos de los episodios más traumáticos de la historia de Catalunya, desde el Decreto de Nueva Planta hasta el franquismo. "¿Quiénes somos los catalanes? Somos trabajadores, abiertos y acogedores", ha afirmado. También ha definido a los catalanes como un pueblo "empático e históricamente muy consciente del sufrimiento ajeno" y ha reivindicado su tradición democrática: "Somos tan demócratas que aunque poner las urnas nos cueste la prisión y el exilio, las ponemos".
Riba ha advertido igualmente del crecimiento de las fuerzas reaccionarias y ha reclamado a los republicanos "pasar a la ofensiva con ambición". "No hay que abandonar nunca ni la tarea ni la esperanza", ha defendido. Antes de que intervinieran los principales dirigentes del partido, el portavoz nacional del Jovent Republicà, Marc Martínez, había reclamado dejar atrás el derrotismo y había reivindicado la vigencia del independentismo. "Somos un pueblo terco y perseverante", ha afirmado. Martínez ha denunciado que Catalunya continúa ligada a España por el "régimen del 78" y ha defendido un país libre y con la educación en catalán.

El acto de ERC ha contado con la presencia de dirigentes históricos y actuales del partido, como Joan Tardà, Juli Fernàndez, Joan Ignasi Elena, Diana Riba, Elisenda Alamany, Ester Capella y el diputado en el Congreso Francesc-Marc Álvaro. También han participado representantes de EH Bildu, el BNG, Més Mallorca y diversas naciones sin estado de Europa, con unas 800 personas presentes.