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Hansi Flick empieza a asumir que el Barça puede cerrar el mercado sin Julián Álvarez. El Atlético mantiene una postura dura y no quiere facilitar la salida del argentino, por lo que dentro del vestuario ha comenzado a ganar fuerza una alternativa más atrevida: apostar directamente por Hamza Abdelkarim como nueve.

El joven delantero egipcio ha dejado una impresión excelente durante la pretemporada. Su doblete ante el Birmingham City confirmó algo que Hansi Flick ya había detectado, porque es un nueve que tiene instinto de área, sabe fijar centrales y entiende dónde debe aparecer cuando los extremos generan ventajas. Para varios compañeros, merece una oportunidad real antes de gastar una fortuna en otro delantero.

El vestuario pide apostar por el niño mimado de Flick

Hamza ofrece un perfil especialmente útil para Lamine Yamal. No necesita bajar constantemente a recibir ni ocupar las mismas zonas que los mediapuntas. Prefiere atacar el área, perseguir rechaces y amenazar la espalda de los defensas. Eso permite que Lamine reciba con más espacio y que Pedri encuentre un objetivo claro cuando levanta la cabeza cerca del área rival.

Hamza Abdelkarim Barca

Hansi Flick también valora su predisposición para aprender. El delantero todavía debe mejorar físicamente, perfeccionar la presión y demostrar que puede mantener el nivel durante meses, pero el técnico aprecia su disciplina y su capacidad para ejecutar instrucciones. Con 18 años, no llegaría con la obligación de ser una estrella inmediata, sino con margen para crecer dentro de una estructura que puede protegerlo.

Julián se aleja y Hamza gana terreno

La comparación con Julián Álvarez no pretende situarlos al mismo nivel. El argentino es un delantero consolidado, capaz de asociarse, presionar y marcar en escenarios grandes. El problema es el coste y la dificultad de convencer al Atlético de Madrid. Si la operación exige más de cien millones, el vestuario prefiere que el club utilice esos recursos para otras posiciones y dé continuidad al talento que ya tiene.

Hamza representa una apuesta arriesgada, pero coherente con la tradición del Barça. Si responde, el club podría haber encontrado sin pagar traspaso al nueve de los próximos años. Hansi Flick deberá administrar su crecimiento y evitar convertir dos buenos partidos en una exigencia desproporcionada. Sin embargo, la sensación interna ha cambiado: ya no se habla únicamente de un delantero del filial. El egipcio empieza a ser considerado una alternativa real para compartir minutos con Ferran Torres y, si mantiene su evolución, terminar disputándole el puesto. Asumido que Julián Álvarez no llega, el vestuario quiere mirar hacia dentro y confiar en el delantero que más ilusión ha generado.