Cuesta encontrar algún adjetivo positivo para definir la temporada tan desastrosa que están viviendo en Aston Martin. La tensión es máxima, y es difícil ser optimista viendo la situación actual. Además, no hay que olvidar que existían muchas esperanzas en esta campaña, después de que hicieran un gran esfuerzo para firmar a Adrian Newey, el ingeniero con más reputación dentro del paddock de la Fórmula 1, que por el momento está lejos de quedar justificada.
Renunciaron a la evolución del AMR 25 para centrarse por completo en este curso, ya que confiaban en poder aprovechar el cambio de normativa para no solamente ser más competitivos, sino para aspirar a pelear por victorias y por el campeonato. Y el primero que se mostró ilusionado fue Fernando Alonso, quien asumió que el año 2025 sería de transición, y que centrarían toda la atención en este 2026, con un claro desafío: hacer historia.
Pero el varapalo ha sido de proporciones bíblicas. Durante los test de pretemporada ya se pudo comprobar que las sensaciones no eran positivas, y que el coche tenía graves problemas de fiabilidad, y también de seguridad, por culpa de las vibraciones. Asimismo, los motores Honda no han funcionado como se esperaba, y la potencia es otro problema preocupante, quedándose más cerca de los tiempos que hacen los Fórmula 2, que de los Red Bull, Ferrari, Mercedes, McLaren y compañía.
Y el objetivo, en estos momentos, ha pasado de ser soñar con la primera victoria en la historia de la escudería, a tener que conformarse con no quedar últimos, o con poder finalizar las carreras. Lawrence Stroll es el primero que asume que esta campaña está siendo un ridículo total, y que han invertido una gran cantidad de dinero para absolutamente nada, un desperdicio. Por este motivo, ya ha tomado cartas en el asunto, y ha habido consecuencias graves.
Por ejemplo, han apartado a Newey de sus funciones como director general, y ha desaparecido de las cámaras y de la atención pública, para centrarse única y exclusivamente en el trabajo en la fábrica, con el objetivo de encontrar una solución.
Alonso, víctima colateral
Asimismo, la crisis que hay en Aston Martin se cobrará otra víctima colateral, como es Alonso. No se le puede culpar de nada, pero Stroll desea hacer una reestructuración profunda en la marca, que provocará que no le ofrezca la renovación a ‘Magic’, quien quedará libre a finales de este año.
Y lo más probable es que opte por retirarse.
