Andrea Kimi Antonelli ha vuelto a sacudir el Mundial de Fórmula 1 con una victoria de peso en Suzuka, en una jornada muy desigual para los pilotos españoles. Mientras el joven italiano de Mercedes ha confirmado su gran momento con el segundo triunfo consecutivo y el liderato del campeonato, Carlos Sainz y Fernando Alonso han tenido que volver a remar en medio de muchas limitaciones. El madrileño ha acabado decimoquinto con un Williams sin suficiente ritmo para aspirar a los puntos, y el asturiano, decimoctavo con Aston Martin, ha encontrado al menos el consuelo de ver por primera vez la bandera a cuadros esta temporada. En un escenario muy diferente para cada uno, Suzuka ha dejado claro quién vuela hacia arriba y quién continúa condenado a resistir.
Antonelli transforma un mal inicio en una victoria de oro
La carrera ha empezado con un giro inesperado, porque Antonelli, que salía desde la pole, ha perdido varias posiciones nada más apagarse los semáforos. Piastri ha sacado provecho para colocarse al frente, con Leclerc y Norris también muy bien situados, mientras George Russell quedaba atrapado en medio del desorden. A pesar de este mal inicio, el piloto italiano ha reaccionado con una madurez impropia de su edad y ha empezado a recuperar terreno gracias a un ritmo muy superior. La situación ha cambiado del todo cuando Russell ya había hecho su parada y el accidente de Oliver Bearman ha provocado un coche de seguridad que ha beneficiado claramente a los que aún no habían pasado por boxes. Antonelli se ha encontrado de repente en una posición ideal y, una vez recuperado el liderato, ha gestionado el resto de la carrera con una autoridad impecable.
Sainz y Alonso, condenados a resistir
En medio de este escenario, Carlos Sainz ha tenido que afrontar un nuevo domingo espeso con Williams. El piloto madrileño ha cruzado la meta en decimoquinta posición después de una carrera sin margen real para dar un salto adelante, condicionado una vez más por las prestaciones del coche. Lejos de la lucha por los puntos y obligado a extraer el máximo de cada vuelta, Sainz ha vuelto a dejar la imagen de un piloto constante y competitivo, pero demasiado penalizado por el material que tiene entre manos. Suzuka no le ha ofrecido ninguna rendija para brillar, aunque sí una nueva muestra de persistencia en una temporada en la que a menudo le toca resistir más que atacar.
Fernando Alonso también ha vivido una carrera marcada por el sufrimiento, aunque en su caso el simple hecho de llegar al final ya tenía un valor especial. El asturiano ha sido decimoctavo, doblado y muy lejos del ritmo necesario para entrar en la batalla real, pero ha completado por primera vez una carrera este año con el Aston Martin. En el fin de semana de casa para Honda, el bicampeón ha vuelto a exhibir oficio, compromiso y capacidad de sacrificio, sosteniendo un monoplaza muy poco competitivo y llevándolo hasta la bandera a cuadros. El resultado sigue siendo pobre, pero Alonso ha salvado al menos una pequeña misión en medio de un inicio de temporada muy complicado para el equipo.
Piastri y Leclerc escoltan al nuevo líder
Por delante, la lucha por las posiciones nobles también ha confirmado la solidez de los grandes equipos. Piastri ha sido segundo y Leclerc tercero, mientras Russell ha cedido el liderato del Mundial después de acabar cuarto. Norris ha finalizado quinto, Hamilton sexto, y la zona de puntos la han completado Gasly, Verstappen, Lawson y Ocon. Todo ello, sin embargo, ha quedado bajo la sombra de un Antonelli que sale reforzado de manera rotunda de Japón. Con 72 puntos, nueve más que Russell y 23 de ventaja sobre Leclerc, el joven italiano se convierte en el líder más joven de la historia de la Fórmula 1. Al mismo tiempo, Sainz y Alonso continúan inmersos en una guerra mucho menos lucida, pero igualmente exigente, porque su día a día pasa ahora mismo por sostenerse con dignidad mientras esperan un coche que les permita aspirar a mucho más.
