Pasan los años, y ya van más de 30, y Magic: The Gathering sigue mostrando una impresionante capacidad para reiventarse sin perder su esencia. Y es que el próximo 6 de marzo verá la luz una de las colecciones más esperadas de los últimos meses, la mezcla del inacabable universo de Magic con el legendario mundo de las Teenage Mutant Ninja Turtles, más conocidas como las Tortugas Ninja. Los grandes protagonistas, pues, pasan a ser Leonardo, Raphael, Michelangelo y Donatello, en una cuidada colección que promete una buena dosis de nostalgia, así como kilos y kilos de pizza.
Un encaje perfecto de dos universos mágicos
Más allá del guiño nostálgico a la serie animada que marcó a toda una generación desde su debut en 1987, la colección busca integrarse de forma real en las mecánicas del juego. No se trata solo de cartas ilustradas con personajes conocidos, sino de un diseño que dialoga con las reglas y estrategias actuales. Las Tortugas interactúan con habilidades ya existentes, potenciando arquetipos populares en formatos como Commander. Cada uno llega con habilidades diseñadas para reflejar su personalidad clásica: liderazgo y disciplina en el caso de Leonardo; agresividad y combate directo para Raphael; caos festivo y juego impredecible para Michelangelo; y sinergias técnicas y artefactos en el caso de Donatello.
La colaboración también incluye a su eterno maestro, Splinter, y al archienemigo Shredder, cuyas cartas prometen generar enfrentamientos temáticos en la mesa. En particular, Shredder introduce mecánicas centradas en el control y la manipulación del campo de batalla, evocando su papel como estratega implacable.
La unión hace la fuerza
Uno de los puntos más interesantes de la nueva colección de las Tortugas ninjas es la sinergia entre combate coordinado y habilidades desencadenadas en grupo. Las Tortugas comparten efectos que se potencian cuando atacan juntas. No se trata solo de acumular criaturas, sino de coordinar ataques para activar bonificaciones adicionales, como robo de cartas o generación de fichas de apoyo. Este diseño refuerza la identidad de equipo que siempre ha definido a los personajes.
En paralelo, la colección introduce una subtemática centrada en “entrenamiento” y “disciplina”, representada en cartas asociadas a Splinter. Estas mecánicas permiten mejorar criaturas progresivamente, ya sea mediante contadores +1/+1 o habilidades temporales que se consolidan con el tiempo. El resultado es un arquetipo que premia la planificación a medio plazo frente al juego explosivo inmediato. Por el lado opuesto, las cartas vinculadas a Shredder apuestan por el control y la disrupción. Se exploran efectos de sacrificio forzado, manipulación del cementerio y castigos por atacar en solitario, lo que crea una tensión estratégica muy temática: el villano prospera cuando desarticula el trabajo en equipo del oponente.
