Este jueves es Jueves Lardero (Dijous Gras) y el calendario gastronómico catalán fija unas comidas muy determinadas para este día. En las escuelas, pero también en algunas casas, habrá tortilla y butifarra de huevo, y tal vez incluso coca de chicharrones, a pesar de la mala prensa que tiene en los últimos tiempos este alimento. En algunas localidades se organizan meriendas para consumir estos productos. En realidad, antiguamente, había pueblos en que quien podía hacía matanza el día antes del Jueves Lardero, y así este día podía hacer un consumo inmoderado de carne. Incluso antiguamente había a quien organizaba la "Setmana Grassa", en la que el consumo de carne y grasas era continua.

La butifarra de huevo

Es típico que los niños lleven a las escuelas el bocadillo de tortilla, que a veces comen en el campo... El más tradicional es la tortilla a la francesa, conservada un buen rato en el pan con tomate, para suavizarlo. También hay los que prefieren tortillas con patata o con otros productos (por ejemplo, con alcachofas en algunas localidades del Baix Ebre, o la que se hace en otros puntos de esa zona con carne, alcachofas y ajos tiernos). Pero el refrán dicta cuál es la tortilla más auténtica para estos días: "Per Dijous Gras, truita amb botifarra". Porque, indudablemente, la otra gran protagonista de la fiesta es la butifarra de huevo, como más amarilla mejor. Aunque ahora se pueda encontrar en algunas charcuterías todo el año, antes no se elaboraba más que para esta fecha. "Per Dijous Gras, butifarra fins al nas", dice otra vieja dicha... Y, obviamente, la otra gran protagonista es la coca de chicharrones, que habitualmente se tomaba acompañada de vino dulce o de vino rancio. En algunas partes, el plato de rigor es el arenque, comido solo o en cocas.

Los viejos platos del Jueves Lardero

En Barcelona, y en otras localidades, como Valls, el Jueves Lardero era típico preparar un arroz dulce con mucho cerdo. La "cazuela" se preparaba con muchos tipos de carne de cerdo diferentes: oreja, morro, mano, lomo y chuleta (como mínimo). Se culminaba poniéndole por encima huevos batidos con canela y azúcar y cociéndola al horno, de manera tal que formara una costra sobre el arroz. Dicen que en los hornos había cola de gente que llevaba el arroz a hornear. Joan Amades recogió un poema sobre el tema:

Avui les coques amb llard que es mengen a cremadent, avaloten el jovent; qui se'n pogués fer un fart! Si un home, pagant la part que li toca per son torn, pogués treure el nas al Born, veuria homes tan mones que, per dar gust a les dones, porten la cassola al forn.

Los motivos de una fiesta

Antiguamente, durante la Cuaresma, la gente se abstenía de comer carne y huevos. Era un gran periodo de ayuno para preparar la Pascua. Pero justo antes, durante las fechas del Carnaval, la gente aprovechaba para entregarse al desenfreno y a los abusos gastronómicos, para compensar las rígidas jornadas que los esperaban. El Jueves Lardero, es el séptimo jueves antes del Jueves Santo, y tres días antes del Domingo de Carnaval, y abre el periodo carnavalesco (aunque en otros tiempos el ciclo de Carnaval se iniciaba por San Antonio Abad, una fiesta que podía celebrarse con grandes hogueras o incluso con la presencia de animales mitológicos).