Un soldado pierde a su compañero de infancia en una batalla durante la Primera Guerra Mundial. Eso le produce un trauma que lo lleva a preguntarse sobre sus relaciones de amistad con su compañero, pero también a cuestionarse su papel en la institución militar. Es el argumento de la novela Hermanos de alma, de David Diop, una obra que refleja toda la brutalidad de la guerra a través de la historia de un áscari, un tiralleur senegalés. La ha publicado la editorial Anagrama; en castellano, con traducción de Rubén Martín, y en catalán, con traducción de Anna Casassas.

La guerra interior

Hemos leído relatos terribles sobre la guerra de trincheras en el frente francés durante este conflicto (como los de Ernst Jünger o los de Erich Maria Remarque). Fueron unos combates terribles, con los combatientes enterrados en las trincheras llenas de barro y de suciedad, con la amenaza continúa de las armas químicas, de los bombardeos e, incluso, de los superiores, dispuestos a ejecutar, a aquellos que se negaran a aceptar el papel que se les había reservado en esta terrible contienda. Todo eso está, en la obra de Diop, donde no falta la sangre. Con cuatro elementos, el autor compone un cuadro vívido del horror vivido por los combatientes durante la guerra mundial. Pero este no es el elemento central de Hermanos de alma. La principal batalla, en esta novela, no está en los campos franceses, sino en el corazón del protagonista. Alfa Ndiaye queda trastornado por la muerte de Mandemba Diop, su más que hermano, y eso abrirá paso a una terrible rabia. Lo que preocupa principalmente a David Diop es la guerra que lleva Ndiaye en su corazón y que lo transforma por completo.

El héroe antihéroe

Alfa Ndiaye es un individuo alto, fuerte y guapo, y además terriblemente leal. Sobre todo, leal a su más que hermano, Mandemba Diop. Pero es incapaz de hacerle el mayor favor que podía hacerle: matarlo cuando agoniza entre el barro con sus intestinos al aire. Eso lo lleva a una terrible deriva, que lo conduce a ser, al mismo tiempo, un héroe y un criminal. Diop construye una novela nada fácil, que evita cualquier interpretación maniquea. El campo de batalla es un mundo extremadamente duro, pero muy complejo, en el que no es fácil hacer lecturas simplistas de opciones morales. Especialmente cuando los que luchan forman parte de universos completamente diversos y sufren una relación colonial.

El campo de batalla con ojos de soldado

Hermanos de alma es un libro escrito en primera persona en el qué, pese a su dureza, no falta la poesía. El Alfa Ndiaye de la novela puede ser analfabeto, pero es un auténtico poeta, que usa palabras sencillas pero las borda. Un hombre astuto, de una tremenda lucidez, aunque no haya pasado por la escuela, que ha aprendido muchísima de los golpes que le ha dado la vida, y especialmente de la muerte de su "más que hermano". Aunque el texto tiene una estructura espiral, en la que las vivencias en la guerra se alternan con los recuerdos de las vivencias de infancia y juventud en África, Diop consigue mantener el ritmo en todo momento, a pear de que el giro final de la narración, que rompe estilística y dramáticamente la narración, puede ser no del todo convincente.

Reubicar el debate

Alfa Ndiaye no es ningún héroe de la libertad. El autor no lo presenta como tal en ningún momento. Se alistaa como voluntario porque ve en la recluta una posibilidad de futuro, de obtener más ingresos, de ganar influencia, de consolidar su posición... En ningún momento se proclama enemigo del imperialismo alemán ni patriota francés. En un momento en que prolifera la bibliografía que presenta a los tiralleurs como héroes de la libertad, Diop te los describe como simples víctimas de un sistema belicista. Pero, al mismo tiempo, no ignora que los askaris fueron capaces de actuar con una increíble brutalidad. Alfa Ndiaye no es ningún santo. Tampoco lo eran quienes lo enviaron a las trincheras y quienes los mandaban. Ni los que, frente a él, morían por sus balas o por sus cuchilladas.

Historia mortal

Hermanos de alma es una increíble exploración de las más terribles oscuridades del corazón humano, en la que descubre una cosa pavorosa: no hay una separación nítida entre los buenos y los malos sentimientos. Esta novela es un relato sobre el ejército y sobre la guerra, pero también sobre la hermandad, sobre la lealtad, sobre la juventud y sobre el amor. Su protagonista es senegalés, pero la luz y la oscuridad que anidan en su corazón pueden crecer en el corazón de cualquier ser humano. No se publican muchos libros con la ambición y el acierto de Hermanos de alma, una lectura por explorar. Una novela como pocas.

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