La plataforma activista sobre derechos digitales y democracia en red Xnet tiene una propuesta para atacar la fabricación y difusión de fake news (desinformación): transparencia en el trabajo informativo y sanciones a las empresas y organizaciones que hacen negocio con la intoxicación informativa. Se trata de desincentivar a los "grandes productores" de fake news —gobiernos, partidos políticos, medios de comunicación y grandes corporaciones, según Xnet—, de manera que fabricar y/o viralizar una información falsa les perjudique económicamente.

La razón de responsabilizar a estos grandes productores es que "son los únicos que pueden invertir mucho para conseguir una viralización que puede cambiar el marco democrático", ha dicho a la ACN Simona Levi, cofundadora de Xnet y coordinadora del informe #FakeYou: Fake news y desinformación, en el marco del posgrado Tecnopolítica y Derechos en la Era Digital de la BSM-Universitat Pompeu Fabra.

Cambiar la mentalidad

El informe recomienda cambiar la mentalidad con que se aborda hoy el combate a la desinformación. Según el informe, esa lucha acaba a menudo en "recortes de derechos fundamentales, límites a la libertad de expresión y criminalización de las nuevas tecnologías". Este enfoque, además, responsabiliza sólo las plataformas online y no a los circuitos tradicionales como la televisión. "El hecho de que luchemos sólo contra un tipo de desinformación (el online) ya es indicio de la influencia de los lobis en la legislación", asegura Levi.

Al enfoque disuasivo follow the money (sigue el dinero) vía multas, hay que añadir el preventivo, que ataca la desinformación desde la transparencia, estableciendo protocolos de verificación a priori, antes de difundir la información. "Muchos medios lo hacen, explican con cuántas fuentes trabajan, por ejemplo, pero queremos que no sólo sean los periodistas quienes lo apliquen sino todo el ámbito de la comunicación", ha apuntado.

En este sentido, la plataforma propone incidir en la transparencia sobre todo en la comunicación institucional, de gobiernos de partidos o grandes conglomerados. "Estos grandes emisores que cambian la narrativa general tienen que ser transparentes en cómo fabrican y crean la información. Debemos exigirles la misma veracidad que al periodismo", ha añadido Levi.

Criterios de actuación

Para avanzar hacia este escenario, Xnet organizará este año mesas de trabajo con el sector de la comunicación, los verificadores y los gestores de contenido para consensuar unos protocolos de actuación que sirvan de estándar. Esperan tenerlos esbozados en 2020.

El informe repasa desde la tecnología a la legislación comparada, desde la historia de la manipulación informativa a los nuevos y viejos modos de verificación. Proporciona ejemplos de las enormes inversiones de partidos políticos y gobiernos en la industria de la desinformación masiva. O cómo funcionan las fábricas de bots nacionales. Se cierra con una batería de recomendaciones normativas "para cortar el problema de cuajo sin perjuicio para los derechos a la libertad de expresión y el acceso a la información", según Xnet. Su intención "es conseguir normativas que no ataquen libertades fundamentales ni la misma estructura de una internet libre y neutral".

Xnet ha contado con la colaboración de la Oficina de Derechos Civiles y políticos de la Generalitat a fin de que las conclusiones del estudio puedan traducirse en políticas reales. Los impulsores consideran que Catalunya es el lugar idóneo crear un marco legislativo que sea en lo referente a Europa porque ha sufrido las "embestidas" de la intoxicación informativa a raíz del conflicto político con el estado español. "Catalunya puede ser pionera en un ámbito que se habla mucho pero se va muy a oscuras", ha dicho el director de la oficina, Adam Majó.

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