La clave es saber encuadrar el horizonte, y Steven Spielberg aprendió la lección enseguida. De un breve encuentro con el maestro John Ford, que lo recibió en su oficina sin dejar de refunfuñar, sacaría el mejor consejo que un aspirante a cineasta podría recibir. El relevante rectificado de cámara con que, de forma juguetona, concluye Los Fabelman (película con 7 nominaciones a los premios Oscar 2023) supone una garantía para la esperanza: el cachorro que soñaba en celuloide avanza hacia un futuro glorioso. Aquella anécdota de juventud, mil veces explicada por Spielberg, se convierte en un cierre precioso para la película donde, desde el amor y la calidez, ajusta las cuentas con su familia, con sus traumas, con él mismo.

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Los Fabelman Cine
Los Fabelman, una película de miradas

El hombre que ha marcado varias generaciones de espectadores con tiburones y dinosaurios, con extraterrestres y arqueólogos, estrena ahora un filme que es un ejercicio terapéutico, sí, pero también una sentida carta de amor al cine

Steven Spielberg y 'Los Fabelman': una película de miradas

Porque el hombre que ha marcado varias generaciones de espectadores con tiburones y dinosaurios, con extraterrestres y arqueólogos, estrena ahora un filme que es un ejercicio terapéutico, sí, pero también una sentida carta de amor al cine. El cine como sueño, tal como le explican los adultos cuando, aterrado y excitado, se adentra por primera vez en una sala. El cine como descubrimiento de un mundo fascinante, mágico, que lo atrapará para siempre. En los primeros minutos de Los Fabelman, Spielberg recuerda cómo, de pequeño, le marcó el choque de trenes de El mayor espectáculo del mundo, aquel clásico de Cecil B. DeMille con Charlton Heston como empresario de circo y con James Stewart haciendo de payaso con la cara maquillada durante todo el metraje.

Los Fabelman es una película de miradas y de ojos bien abiertos

Los ojos como platos del pequeño Sammy (el alter ego de Steven) en aquella primera experiencia delante de una pantalla gigante no es una excepción: Los Fabelman es una película de miradas y de ojos bien abiertos. Es el retrato del nacimiento de una pasión. Y es una magnífica radiografía de cómo el Sueño Americano, que las obras de Norman Rockwell forjaron en el imaginario del país, era una quimera. En el magnífico documental Spielberg (que podéis encontrar en HBOMax), el director confiesa que su deseo infantil de parecerse a las viñetas de Rockwell era imposible, con un padre ausente, entregado a su trabajo como ingeniero (fue un pionero de la industria informática, y las empresas se disputaban sus servicios, obligando a los suyos a cambiar de casa constantemente) y una madre que, explica el mismo director, "era una especie de Peter Pan. Parecía más bien mi hermana, porque era mi mejor amiga, y no quien cuidaba de sus hijos. Se metía en tantos líos como nosotros".

Son fabulosas las recreaciones que propone Spielberg de aquellas filmaciones en 8mm. que hizo de niño, con las que desarrolló su innato talento narrativo, su insólita intuición para saber qué quiere ver al público

Los Fabelman

El niño y la madre, figuras clave en 'Los Fabelman'

Los Fabelman se estructura en dos líneas narrativas constantemente interrelacionadas: por un lado, la del niño, después el adolescente, que empieza a experimentar con la cámara doméstica del padre, el mejor escudo de protección ante una realidad que no acaba de cuadrarle. Y que se lanza a hacer películas caseras en que disfraza a sus hermanas de momia, acabando con las existencias de papel higiénico. Y que, como buen fanático de El hombre que mató a Liberty Valance, rueda westerns con los amigos. Y relatos bélicos con los compañeros boy-scouts. Son fabulosas las recreaciones que propone Spielberg de aquellas filmaciones en 8mm. que hizo de niño, con las que desarrolló su innato talento narrativo, su insólita intuición para saber qué quiere ver al público.

Spielberg abre su memoria en canal, y encuentra una cómplice sensacional en Michelle Williams, a quien regala, y con quien nos regala, algunos momentos cinematográficamente extraordinarios

los fabelman
Los Fabelman, Steven Spielberg lleva su familia a la pantalla grande

Por otra parte, Los Fabelman pone el foco en la historia familiar más íntima, donde la figura de la madre es el centro del sistema solar: todos los personajes del relato giran en torno a ella y de su carisma, de sus excentricidades y de sus altibajos emocionales. Spielberg abre su memoria en canal, y encuentra una cómplice sensacional en Michelle Williams, a quien regala, y con quien nos regala, algunos momentos cinematográficamente extraordinarios, de aquellos que se instalan para siempre en los cerebros del espectador: la sonrisa de Williams mientras, encaramada en un arbusto oscilante, se balancea y parece acariciar la felicidad. El baile de Williams delante de la familia, casi poseída, ajena a las transparencias traidoras de un vestido vaporoso. El convencimiento de Williams al adoptar un mono como si fuera la mascota más normal del mundo. Y el rostro iluminado de Williams dentro de un armario, improvisada minúscula sala de cine donde su hijo le proyecta sus primeros experimentos audiovisuales. El mismo armario, en una conmovedora escena espejo, donde entenderá que su secreto no lo es tanto.

El padre ausente en la película de Spielberg

En la película, los secretos de los Spielberg ven la luz en un acto de justicia hacia un padre a quién el cineasta culpaba de todos los males y con quién partió peras durante muchos años, hasta que descubrió verdades tan dolorosas como necesitadas de perdón. "Muchas de mis películas son reflexiones sobre cosas que me han pasado", ha dicho en más de una ocasión. Y, a modo de exorcismo, si el cineasta ha abordado un tema recurrente en su filmografía, este ha sido el de la ausencia paterna. Una obsesión presente en títulos como Encuentros en la Tercera Fase, E. T. El extraterrestre, Hook, Atrápame si puedes, La guerra de los mundos o, incluso, y de una forma mucho más festiva, Indiana Jones y la Última Cruzada. Así pues, con Los Fabelman Spielberg soluciona la misma inquietud que tuvieron, y siguen teniendo, otros grandes cineastas, de François Truffaut (con Los cuatrocientos golpes y la serie de películas protagonizadas por su alter ego, Antoine Doinel) a Federico Fellini (con Amarcord), de Ingmar Bergman (a Fanny y Alexander) a Woody Allen (en Días de radio), de Louis Malle (en Adiós, muchachos) a Cameron Crowe (a Casi famosos), de Alfonso Cuarón (con Roma) a Paolo Sorrentino (con Fue la mando de Dios).

Un filme extraordinario que confirma a Spielberg como uno de los mejores creadores de la historia del cine

steven spielberg
Steven Spielberg, una vida de película 

"Cuando la leyenda se convierte en realidad, imprime la leyenda", se escucha decir a la magistral El hombre que mató a Liberty Valance, de John Ford. Y Spielberg lo aplica a rajatabla, convirtiendo su propia experiencia en una vida de película. Sin embargo, más allá de la fidelidad a la verdad (la memoria es siempre caprichosa) de Los Fabelman, si hay una cosa que se ajusta a la perfección a lo que sí pasó es el encuentro final de nuestro hombre con Ford. Que sea un creador tan inclasificable como David Lynch quien interpreta al rey del western no es otra cosa que el mejor guiño (con o sin parche) posible para cerrar un filme extraordinario que confirma a Spielberg como uno de los mejores creadores de la historia del cine. Como si esto fuera necesario.

CARD Los Fabelman CASTELLA