Sombrero fedora, raje de seda brillante y botas de cowboy. Mirada seductora y voz declinada con la chulería de los que han crecido en la plaza del barrio. Óscar Jaenada (Esplugues de Llobregat, 1975) es, incuestionablemente, una estrella. Con un pie en América, donde ha conseguido hacerse un espacio en la constelación de estrellas, y el otro en San Sebastián, donde tiene la casa, frente al mar, de la que ahora ha acabado de pagar la hipoteca; nos encontramos con él en Barcelona para hablar de, La piel en llamas, película que protagoniza y que mañana llega a las salas de cine. En la cinta basada en la obra de teatro homónima escrita por el dramaturgo catalán Guillem Clua, Jaenada interpreta a Frederick Sálomon, un fotoperiodista que alcanzó fama internacional al capturar la imagen de una niña volando por los aires a consecuencia de una explosión. Ahora, veinte años después, vuelve al país donde hizo la icónica fotografía para recoger un premio. No todo será, sin embargo, tan idílico.

No hace veinte años, pero sí que hacía tiempo que no te vemos por Barcelona.
Siempre es bonito volver a casa. Después veré a la familia, que hace tiempo que no nos encontremos.

¿Cómo es la relación de un actor de tu magnitud, siempre viajando para rodar por el mundo, con los suyos?
Complicada. Trabajo, principalmente, en América. Mi casa es San Sebastián. Mi hijo lo tengo en Madrid. Mis padres y mi hermano, en Barcelona... Me paso el día de un lugar a otro. No paro. Pero esta diversidad cultural me ha enriquecido enormemente. Semanas atrás estaba en Australia, rodando una película por Hollywood, dirigida por otro catalán: Jaume Collet-Serra.

Catalanes por el mundo.
Paramos un rato. Aprovechamos para ir a tomar una cerveza y fumar un cigarro y pensamos lo mismo: "Increíble que dos críos que salían de fiesta en la Zeleste ahora estén perdidos en una isla desierta en Australia donde sólo hay tiburones y estrellas de Hollywood".

¿Todavía te sorprendes de hasta dónde has llegado?
Cada día. Es imposible que no te sorprenda estar una mañana desayunando con el Rambo en Bulgaria. ¡El Rocky! ¡El Rocky! O que te llamen para participar en una saga como Piratas del Caribe con Penélope y Johnny.

Cruz y Depp, imagino.
Sí (risas). Son regalos que te hace la vida, que no te dejan de sorprender. O, en realidad, no tanto.

(Buena cuerpo) Entrevista Oscar Jaenada, Actor - Foto: Carlos Baglietto
Oscar Jaenada protagoniza la película La piel en llamas- Foto: Carlos Baglietto

¿No?
No, porque siempre supe que haría cine.

¿Siempre?
Siempre. Sin embargo, así y todo, acaban pasando cosas que... A mí lo que realmente me gusta es el cine español, francés... El cine europeo, en definitiva. Un día, sin embargo, recibí una llamada de la Warner para hacer una película allí, en los Estados Unidos. Una peli con un reparto con Chris Evans, Zoe Saldana, Idris Elba...

Los perdedores.
Exacto. Hacía de francotirador de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad). Enviaron a Madrid a un experto de la armada americana para entrenarme.

Yo, que vengo del teatro y del cine español, cuando llegué a Los Angeles flipé

Hollywood.
Yo, que vengo del teatro y del cine español, cuando llegué a Los Angeles flipé. Me alojaron en la suite 44 de Chateau Marmont. Todo era demasiado sobredimensionado e irreal. Más yo, que soy antimilitarista y tenía que interpretar a un soldado americano.

¿Cómo lo hiciste?
Recuerdo que me dije: "ya estás aquí y las cosas no pueden ir a peor".

Y sí.
Un día me viene el director, Sylvain White, y me dice, ahora rodaré una escena en que tú, Zoe y Chris venís andando hacia cámara. Me pongo en plan, me giro hacia atrás y veo una bandera americana no grande, sino enorme (risas).

(Buena cuerpo) Entrevista Oscar Jaenada, Actor - Foto: Carlos Baglietto
Óscar Jaenada, una estrella catalana que brilla en Hollywood - Foto: Carlos Baglietto

Faltaban las explosiones.
Me había prometido que nunca rodaría una cosa así: cámara lenta y bandera americana detrás. Pero así acabé, con el Capitán América a mi lado (risas). El cine es así. También tengo que decir que ha sido una de las películas en que más he aprendido.

¿Qué aprendiste?
De todo, pero sobre todo cómo funciona Hollywood. Ya he rodado 40 películas como La piel en llamas y rodaré 40 más porque es el cine que me gusta. Eso de Hollywood es otra cosa. Uno crece y aprende saliendo fuera de su zona de confort. Las cosas de casa ya las llevas en el ADN.

¿Eres mejor actor desde que trabajas en Hollywood?
Inmensamente mejor actor. He cambiado la perspectiva. Estoy mucho más arriba de lo que estaba antes. Veo las cosas más chiquitinas, pero las veo mejor. Una perspectiva que sólo puedes adquirir viajando, conociendo gente de diferentes culturas, trabajando y aprendiendo.

Uno crece y aprende saliedo fuera de su zona de confort. Las cosas de casa ya las llevas en el ADN

¿Qué te llevó a trabajar en La piel en llamas?
Venía de hacer un par de pelis a Hollywood de mucha acción y mucho croma. Buenas experiencias, pero yo me sé mejor actor de lo que allí muestro. De repente me llegó un guion, el de La piel en llamas, que me cautivó. Interpreto a un fotoperiodista. Una profesión que siempre me ha interesado.

¿Por qué?
Hace años vi una foto que me golpeó. Era una imagen de una niña sudanesa hambrienta yendo hacia un pozo con un buitre detrás de ella. La vi muy joven y me ha acompañado a lo largo de toda mi vida porque, desgraciadamente, creo que muestra la esencia del ser humano.

Trailer de la película La piel en llamas

¿Quién era el fotoperiodista?
Kevin Carter. Ganó el Pulitzer por aquella foto, pero al mismo tiempo también recibió muchas críticas por sacar partido de una situación como aquella. Este debate sobre si romper con el código deontológico del fotoperiodista o hacer la foto y no participar del entorno me parece muy interesante. Hice que Frederick Sálomon, mi personaje en la película, tuviera alguna cosa de Kevin Carter.

A mí me gusta el cine que educa. Yo me he educado con películas como El bola o Barrio. Un tipo de cine que, desgraciadamente, cada vez es más difícil de encontrar

¿Te gusta el cine con conciencia?
A mí no me gusta entretener al público. Yo lo que intento como actor es ayudar a explicar una historia que eduque. A mí me gusta el cine que educa. Yo me he educado con películas como El bola o Barrio. Un tipo de cine que, desgraciadamente, cada vez es más difícil de encontrar.

¿Cuál es la película que más te ha marcado?
Imposible de decir, porque he visto muchísimas, ya desde bien pequeño. Mi abuela vivía sobre una sala de cine, en la Avenida Meridiana. El cine Rívoli. El cartel de la sala estaba en el balcón del piso de mi abuela. Como compensación, nos daban entradas para ir a ver todas las películas que quisiéramos. Mi madre trabajaba y me dejaba en casa de la abuela. Y ella me enviaba al cine. Allí, solo, vi infinidad de películas, muchas que entonces ni entendía. Sí que recuerdo, sin embargo, que fue cuando vi Historias del Kronen con 18 años que decidí que quería ser actor. No sólo eso, sino que para conseguirlo me tenía que marchar a vivir en Madrid.

Fue cuando vi Historias del Kronen con 18 años que decidí que quería ser actor

¿Por qué Madrid?
Quería experimentar este ruido cultural que se ve allí. Estoy seguro de que si no me hubiera marchado a Madrid, después no me habría marchado a Nueva York, y después a Los Ángeles, y más tarde a México... No habría hecho y vivido nada del que he hecho y vivido.

Hablando de México... Luis Miguel: la serie, es buenísima.
Ha sido una serie con un éxito fuera de toda lógica. Aquí no tanto, pero en México, Argentina... Allí no podía salir a la calle.

Pero es que Luis Miguel es una figura exageradamente popular, en América del Sur.
Es como un dios. Pero es que yo no sabía nada de Luis Miguel, antes de rodar la serie.

Tattoo, Entrevista Oscar Jaenada, Actor - Foto: Carlos Baglietto
Óscar Jaenada se tatuó una ancla el día que acabó de pagar su casa  - Foto: Carlos Baglietto

¿Sin embargo, además de dar vida al padre de Luis Miguel, también eres el productor, no?
Me engañaron. No llegaban al sueldo y me hacen colar una cláusula chunga en el contrato. Me han engañado una vez y ya no habrá una segunda. Con todo, sólo puedo decir cosas buenas de la serie. Su productor, el de verdad, Pablo Cruz, es lo único que ha hecho lo que hizo para tenerme en un reparto: cruzó todo un océano para presentarse en mi casa a puerta fría e intentar convencerme. Lo vi tan seguro e insistente de lo que quería, que lo escuché.

Tu interpretación en la serie me recuerda a tu interpretación en Camarón.
Antes de aceptar el papel estuve hablando con personas que conocen Luis Miguel y su entorno. Me explicaron una historia sobre el padre que fue la que me acabó de convencer.

Con la serie de Luis Miguel conseguí que en México pasara por segunda vez lo que ya conseguí con Cantinflas, que odiaran amarme

¿Qué te explicaron?
El padre de Luis Miguel, que era español, afirmaba que Picasso le había regalado un cuadro. Un cuadro que en realidad había pintado él. Mira qué tipo de pibe era. Con la serie de Luis Miguel conseguí que en México pasara por segunda vez lo que ya conseguí con Cantinflas, que odiaran amarme. No podían reconocer que un tipo de Barcelona como yo, hiciera con tanta veracidad personajes tan mexicanos como estos. Peor todavía: ahora he hecho una serie como Hernán Cortés, una figura que odian con todo el alma.

¿Cuántos tatuajes tienes?
No muchos. Uno de los más especiales, es el ancla que llevo en el antebrazo. Me lo hice en casa.

Te lo hiciste tú mismo!?
No, me lo hizo la vecina, que es tatuadora (risas). Vivo en San Sebastián, delante del mar. Me lo hice para celebrar que por fin tenía mi casa después de estar veinte años pagando una hipoteca. Allí me jubilaré. Del País Vasco no me sacan ni con pala. Yo soy catalán, mi mujer madrileña, mi hijo vasco, vivo en San Sebastián y tengo la oficina en América. Voy y vengo. Esta multiculturalidad es la que me ha hecho ser el actor que soy.