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Vicenç Altaió, comisario del Año Miró, ha defendido este domingo el valor artístico de los Ninots Mironians, construidos con motivo de la conmemoración en Mont-roig del Camp y actualmente en el centro de una polémica ante los documentos que indican que el alcalde de Mont-roig del Camp, Fran Morancho (PSC), pactó su destrucción con los herederos de Joan Miró. El consistorio mont-rogense se niega a informar sobre la situación de las figuras, de manera que hace crecer la sospecha de que efectivamente se han destruido. En declaraciones a ElNacional.cat, Altaió ha comentado sobre la polémica: "Los Ninots Mironians no son obra de Miró, sino hechos por gente mironiana y mont-rogense para que bailen en la fiesta popular y Miró sea recordado en Mont-roig como un artista de lo ultralocal y universal". El crítico de arte ha añadido que Miró unió "el arte de vanguardia con la cultura popular, donde se encuentra la energía de lo anónimo y la raíz" y, parafraseando al artista, destaca: "Ya pueden destruir que como dijo Miró 'el arte puede ser destruido, lo que cuenta son las semillas que esparce en la tierra'". Por su parte, Junts ha pedido este domingo que la Generalitat abra un expediente informativo para aclarar qué ha pasado.

La historia se remonta a 1993 cuando con motivo del Año Miró, el divulgador cultural Josep Miquel Martí i Rom propuso al pintor, director de escena y titiritero Joan Baixas, antiguo colaborador de Miró, recrear unas figuras que el pintor había diseñado para la obra de teatro Mori el Merma, que se estrenó en 1978 en el Liceu. Este espectáculo se empezó a gestar en 1976 y contó con la colaboración del pintor, a la vez que se fueron añadiendo a la producción nombres reconocidos del teatro de títeres y objetos. Miró había trabajado alrededor del protagonista de la obra Ubú rey, de Alfred Jarry, en diferentes series. De las figuras que aparecen en obras de Miró, particularmente en la serie L’enfance d’Ubú, la compañía La Claca de Baixas construyó los muñecos de gran formato para dar cuerpo a los personajes de la obra. Los muñecos son transposiciones claras de los dibujos del artista.

El debate sobre el consentimiento

Miró siguió personalmente el trabajo de La Claca y durante ocho días estuvo pintando las figuras con la ayuda de los actores en un taller en una masía de Palautordera. El 7 de marzo de 1978 la obra se estrenó en el Teatre Principal de Ciutat de Mallorca y más adelante en el Liceu. Es aquí donde el divulgador cultural Josep Miquel Martí i Rom, originario de Mont-roig, quedó maravillado de las creaciones y años después, con motivo del Any Miró propuso a Baixas crear estas figuras en Mont-roig del Camp para que se integraran en el patrimonio cultural del pueblo como bestiario para participar en pasacalles en jornadas festivas. Se consiguió la financiación del Ajuntament de Mont-roig, con un gasto de 1,5 millones de pesetas, y el apoyo de la hija y la viuda de Miró. El consentimiento familiar de las actividades que se hicieron en el pueblo se desprende de las palabras del alcalde de aquel momento, Josep Maria Aragonès, que escribió en un escrito de agradecimiento a la memoria de la Generalitat sobre el Any Miró donde, además, aparecen fotos de los muñecos construidos en Mont-roig con la participación de niños de la escuela del pueblo.

Años más tarde, los nietos del pintor pidieron al ayuntamiento que se deshiciera de los muñecos al considerarlos un plagio. El exalcalde de ERC Miquel Anguera asegura que también se lo pidieron verbalmente y que se negó, invitándolos a acudir a la justicia. Años después, con la llegada del nuevo alcalde, Fran Morancho, del PSC, los muñecos finalmente fueron retirados del espacio público y, según los papeles que ha podido consultar ElNacional.catI podrían haber sido finalmente destruidos, aunque no consta ningún informe para valorar esta medida extrema contra estos elementos del patrimonio local. ERC y Junts han reaccionado con críticas. Los republicanos presentarán preguntas al pleno, mientras que desde Junts, este domingo se ha pedido que la Direcció General de Patrimoni Cultural de la Generalitat de Catalunya abra un expediente para aclarar qué ha pasado con las figuras.