El alcalde de Mont-roig del Camp, Fran Morancho (PSC), pactó con los herederos de Joan Miró —ahora hace quince años— la "destrucción" de los Ninots Mironians, unas figuras inspiradas en la obra del pintor que se crearon en 1993 con motivo del Año Miró y que este verano son fuente de polémica en este pueblo del Baix Camp. Así lo revela un documento de la entidad privada Successió Miró del 6 de abril de 2011, al que ha tenido acceso ElNacional.cat, firmado por dos nietos del pintor. La carta tiene registro de entrada el 13 de abril de ese mismo año en el Ayuntamiento de Mont-roig y, de su lectura, se deduce que existía un pacto previo entre el alcalde y la familia Miró para eliminar las figuras. "Les volvemos a reiterar que acordamos la destrucción de los ninots", avisan los nietos. Se interpreta que los sucesores del pintor hacía tiempo que esperaban que el Ayuntamiento destruyera las creaciones, y por eso exigen que el consistorio, "pasando ya de hora y siendo una alteración y plagio fraudulento de la obra de Joan Miró, ejecute la retirada y posterior destrucción" de los ninots "en un plazo máximo de 30 días". En caso de no cumplir el pacto, afirman, "actuaremos por vía judicial con las consecuencias que puedan derivarse".

El mismo día que la carta entraba en el Ayuntamiento, la junta de gobierno acordó —por la vía de urgencia y fuera del orden del día— comunicar al Centre Miró la "retirada de los ninots mironians", recordando que eran de "propiedad municipal", según consta en la notificación recibida por la entidad el 15 de abril y a la que ha tenido acceso este diario. El Centre Miró es una fundación privada que, en la etapa de un anterior consistorio de ERC, pudo establecerse en el centro cultural Església Vella. Este centro lo habían impulsado el exalcalde de ERC, Miquel Anguera, y el promotor de la creación de los Ninots —trabajo que dirigió Joan Baixas, antiguo colaborador de Miró— con motivo del Año Miró, el divulgador cultural Josep Miquel Martí i Rom. ElNacional.cat también ha tenido acceso al documento donde consta la orden del alcalde para retirar los ninots del centro cultural donde estaban. Morancho dio la orden el 21 de abril y el día 28 la tarea ya estaba completada. El alcalde exigía retirar los ninots para "depositarlos en algún almacén municipal", pero no constaba que se ordenara, además, la destrucción.

El consentimiento inicial de la familia
Aunque los sucesores actuales de Miró consideran que los muñecos son un plagio, los promotores de estas creaciones sostienen que, cuando se construyeron, contaron con el apoyo de la hija del pintor, Maria Dolors Miró, y de su viuda, Pilar Juncosa. Además, defienden que se hicieron como una actividad oficial del Año Miró, y por eso imágenes de los muñecos salen en la memoria publicada por la Generalitat de Catalunya, donde también hay referencias textuales, que confirman que todo se hizo con el consentimiento familiar del artista. Josep Maria Aragonès, el exalcalde convergente al frente del consistorio en 1993, escribía en ese momento allí sobre las figuras mironianas: "Se han construido los ninots mironianos de la vila de Mont-roig del Camp, dos gigantes y cuatro cabezudos fabricados por un grupo de artesanos experimentales, bajo la dirección de Joan Baixas, antiguo colaborador del artista". Y continúa: "Así se recuperaba un antiguo deseo de Joan Miró sobre la creación de unos personajes para ser utilizados en los pasacalles populares". Más adelante, Aragonès apunta: "No quiero acabar estas líneas sin agradecer muy especialmente la ayuda y el apoyo recibido por parte de la familia del artista, que en todo momento se ha mostrado interesada por el desarrollo de los distintos actos".
El Institut del Teatre se ofreció para salvar el bestiario
A causa de una noticia sobre la retirada de los muñecos, el 4 de mayo de 2011 el Institut del Teatre de Barcelona se puso en contacto con el Ayuntamiento de Mont-roig para pedir la recuperación de los muñecos para el fondo de su MAE (Museo de las Artes Escénicas). La carta, a la que ha tenido acceso ElNacional.cat, dice que el Institut del Teatre considera los muñecos "como patrimonio y testimonio de la escena catalana" y se ofrece para que sean trasladados a su sede "para evitar su destrucción".
Se desconoce cuál fue la respuesta del consistorio, pero las fuentes consultadas por este diario indican que los ninots acabaron en el punto limpio, en unos terrenos que hace dos años fueron vendidos a la compañía surcoreana Lotte, que tiene previsto levantar una industria química en el pueblo, a pesar de los movimientos de oposición vecinales. La entidad ecologista L'Escurçó, que ha levantado la liebre este verano sobre la posible destrucción del bestiario mironiano, asegura que las piezas estaban arrinconadas junto a los lavabos del vertedero y ha amenazado con denunciar los hechos. Los activistas creen que, una vez vendido el terreno, se tuvo que liberar el espacio y se especula que los muñecos podrían haber sido destrozados en los últimos dos años. El Ayuntamiento de Mont-roig, que ha sido consultado sobre este asunto, rechaza dar ningún detalle sobre la cuestión. ERC y Junts de Mont-roig del Camp han respondido a la polémica pidiendo al alcalde que vuelva a exhibir los ninots porque consideran que se trata de patrimonio cultural local. De momento, sin embargo, el consistorio no ha abandonado el silencio.