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El reconocido Cirque du Soleil ha levantado por cuarta y última vez su gran carpa en la explanada de la Feixa Llarga de l'Hospitalet de Llobregat para poder llevar a cabo las representaciones de Kurios, el espectáculo con el que la compañía canadiense de circo se despedirá de la localidad. La ciudad había sido la sede estable de la compañía en Catalunya desde el año 2018, pero el Ayuntamiento de la localidad ha dado por finalizado el acuerdo vigente con la compañía para cederles los terrenos, ya que quiere destinar el espacio a la construcción de nuevos equipamientos y zonas verdes. En una operación coordinada que a partir de ahora se repetirá en una ubicación todavía por decidir, un centenar de operarios han empujado 120 puntales de apoyo para elevar la lona a su posición final. La gran carpa, con capacidad para 2.500 espectadores, está situada a 19 metros de altura y tiene un diámetro de 52 metros para albergar la representación de todo el espectáculo.

Las representaciones de Kurios se podrán ver del 3 de septiembre al 18 de octubre, y serán las del último espectáculo que la compañía Cirque du Soleil ofrecerá en la que ha sido su casa en el área metropolitana de Barcelona en los últimos ocho años. Kurios, que ya se ha representado más de 3.000 veces en todo el mundo, cuenta la historia de un inventor excéntrico que crea una máquina que puede detener el tiempo y abrir portales a una dimensión paralela. Ambientada en un laboratorio con estética steampunk de finales del siglo XIX, está protagonizada por personajes extravagantes y de otro mundo, que se expresan a través del cuerpo con acrobacias y saltos aéreos y números de malabares.

Una cincuentena de artistas de 20 nacionalidades participan en este espectáculo, que prospera gracias a la ayuda de otros 120 profesionales. En total, el montaje de la estructura para poder acoger el espectáculo se alargará durante una semana. Más de 2.000 toneladas de material han viajado hasta L'Hospitalet en 85 tráilers. Egoitz Gorbea, jefe adjunto de sonido del espectáculo Kurios, ha destacado que, como en todo cambio de ciudad, el equipo afronta con ilusión y muchas ganas el montaje de toda la infraestructura. Un montaje que tiene el punto culminante en el levantamiento de la gran carpa. "¡Es el momento más importante porque cuando la tienes arriba, cada equipo ya puede empezar a hacer su trabajo!", ha señalado.

Por ejemplo, una vez levantada la gran vela central de la carpa, los encargados de sonido podrán instalar un total de 74 altavoces por toda la carpa, donde deberán instalar 162 pistas de sonido diferentes. La música que acompaña el espectáculo, sin embargo, es en directo gracias a las manos de los siete músicos implicados. Kurios llega a Barcelona después de que, en los últimos años, la reconocida compañía canadiense ya haya traído sus Luzia, Tótem y Alegria: In a new light.