Jordi Cruz habla de sus sentimientos: “Tengo la misma enfermedad que mi padre, que es no saber sentir”

Jordi Cruz ha hablado con una sinceridad poco habitual sobre una parte muy íntima de su personalidad: la dificultad para expresar lo que siente. El chef ha reconocido que identifica ese rasgo también en su padre y lo resume con una frase especialmente dura: “Tengo la misma enfermedad que mi padre, que es no saber sentir”. Una manera muy directa de explicar una relación complicada con las emociones y con la forma de mostrarlas a los demás.

Cruz no se refiere necesariamente a una falta de afecto, sino a la dificultad para exteriorizarlo. Hay personas que sienten profundamente pero no encuentran las palabras, los gestos o la naturalidad necesaria para demostrarlo. En su caso, esa forma de relacionarse con las emociones parece tener además una raíz familiar, porque él mismo establece el paralelismo con su padre y reconoce que ha heredado parte de ese comportamiento.

Sentir no siempre significa saber demostrarlo

La frase resulta llamativa precisamente porque rompe con la imagen habitual de una persona segura, contundente y acostumbrada a tomar decisiones bajo presión. En televisión y en la cocina profesional, Cruz suele aparecer como alguien con carácter, exigente y muy preciso. Sin embargo, en el terreno personal reconoce que mostrar vulnerabilidad le resulta mucho más difícil.

Jordi Cruz   Instagram
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Ese contraste ayuda a entender que la capacidad para gestionar emociones no siempre va ligada a la seguridad que alguien proyecta en otros ámbitos. Se puede tener una gran confianza profesional y, al mismo tiempo, tener problemas para hablar de cariño, miedo, tristeza o necesidad afectiva.

La familia también marca cómo aprendemos a expresarnos

Cruz vincula directamente esta dificultad con la figura de su padre. Muchas formas de comunicar afecto se aprenden durante la infancia observando cómo lo hacen los adultos más cercanos. Si en casa se habla poco de emociones, es fácil que ese patrón termine repitiéndose años después. Reconocerlo, sin embargo, ya supone una forma de romper esa dinámica. Poner palabras a algo que durante mucho tiempo quizá se vivió con normalidad permite entender mejor determinadas reacciones y relaciones.

Cuando Jordi Cruz dice que comparte con su padre esa “enfermedad” de no saber sentir, utiliza una expresión muy fuerte para describir una dificultad emocional, no necesariamente una ausencia de sentimientos. Detrás de la frase aparece precisamente lo contrario: la conciencia de que hay emociones que están ahí, pero que no siempre resultan fáciles de identificar, ordenar o expresar.