Caos en el Primavera Sound por el temporal, que ha obligado a cancelar los cabezas de cartel entre lágrimas. Después de una tarde de jueves llena de incertidumbre en el Parc del Fòrum por la lluvia y la falta de información, el primer día del festival finalmente ha terminado sin los conciertos de Bad Gyal, Massive Attack y Doja Cat, los platos fuertes de la jornada. Ha sido esta última, probablemente la más esperada entre el público local y, sobre todo, extranjero, la que se ha mostrado dolida en Instagram cuando ha comunicado que se suspendía su actuación. Sin duda, un día para olvidar tanto para los asistentes como para la organización,
A pesar de la previsión meteorológica, todo había empezado bien. Poco después de las seis de la tarde, en el escenario Schwarzkopf —bajo las placas solares del Fòrum—, Renaldo & Clara presentaba su nuevo disco, L'Encant. Pero pocas canciones hemos oído del nuevo álbum: el formato festival, con horarios cortos y estrictos, han hecho que la leridana Clara Vinyals apostara por un repertorio más bien lleno de clásicos, como "L'amor fa calor" o "El riu". El público, que es verdad que no sería el más numeroso del Primavera Sound, ha generado la que ha sido la atmósfera más catalanohablante con diferencia del festival. Acto seguido, y haciendo un esprint hasta el otro extremo del recinto, en la jaula de Adidas actuaba el rapero Teo Lucadamo, un personaje que navega entre Revers y EN Blau. Sí, es hijo de la actriz Aitana Sánchez Gijón (que ahora saldría con el también actor Maxi Iglesias), aunque lo que realmente importa es que este chico solo ha necesitado media hora (¡media hora!) para hacer bailar a una turba de fans enjaulados al ritmo de su hip-hop relleno de humor, electrónica y, por qué no, jazz. Ah, y para explicarnos que ha estado en un baño donde, probablemente, han ido de vientre los Beatles.
Al terminar, hacia el escenario Occident, al lado del porche. Poco antes de las ocho empezaba el concierto de los estadounidenses Geese, el grupo de rock por excelencia de la generación Z, pero antes tocaba hidratarse. La mejor opción son los dispensadores de agua gratuita que hay distribuidos por todo el recinto, porque la cerveza va a precio de oro: seis euros por un vaso de plástico de poco más de 35 centilitros. Esto y los tiempos acelerados son una de las (muchas) críticas que hace el periodista musical catalán Nando Cruz en su famoso libro Macrofestivales (Península, 2023), así que no hay que entrar más en el tema.
Todo pintaba genial para el concierto de la banda liderada por Cameron Winters, que se alzaba glorioso con su chaqueta Adidas delante de miles y miles de personas. Desafortunadamente, aquí han empezado los problemas. Llegaban las primeras gotas de agua y, con ellas, un cambio brutal en el paisaje del festival. Los turistas (y no tan turistas), principalmente anglosajones, han tenido que ocultar sus modelitos —mucha camiseta de fútbol y look de cowboy— tan trabajados bajo el plástico aséptico de la prenda de ropa más representativa del día: las capelinas. La imagen era desoladora, más parecida a la sopa de plástico del Pacífico que a ninguna otra cosa. Menos mal que había algunos asistentes preparados que lucían impermeables con estampados de vaca para animar un poco la tarde.
Por suerte, el porche estaba al lado, y el público se ha trasladado progresivamente hasta allí. De fondo, los Geese resistían una lluvia que aumentaba por momentos, mientras casi todo el festival se refugiaba como podía. Los asistentes anchoados han hecho tiempo hasta nuevo aviso, matando el tiempo entre cervezas de seis euros y cigarrillos. "Is my eyeliner ok?", preguntan las forasteras, aprovechando la pausa para rehacerse el maquillaje. En el escenario, se ha acabado el rock y aparece un mensaje en las pantallas: los conciertos en este punto quedan suspendidos hasta nuevo aviso. En los móviles, las alertas de los medios que informan de suspensiones "temporales". Lo peor estaba por llegar.
Poco antes de las nueve, una tregua. Con las capelinas, los asistentes pueden bajar hasta el escenario Cupra —el de las gradas— para disfrutar del pop electrónico de la francesa Oklou. Entre canción y canción, aparecen los rumores: algo ha pasado en los escenarios principales, los de Estrella Damm y Revolut, en un extremo del recinto. Allí debían actuar Massive Attack, Doja Cat y Bad Gyal, en este orden. Vamos hacia allí, que a las diez era el turno del dúo de Bristol y su trip-hop, pero nada: de lejos se ve cómo el escenario está completamente vacío mientras, y en la entrada una fila de personal de seguridad que evita la entrada de un público que vuelve a mojarse. Hay nervios, y turistas calados hasta los huesos se encaran con los trabajadores para saber qué pasa, sin que nadie tenga información. Parece que, por culpa del temporal, ha caído una pantalla, quién sabe si también unos altavoces, y ahora mismo no se puede actuar.
Todo el mundo, y especialmente la gente que ha venido de Estados Unidos, muestra preocupación por si se podrá ver o no a Doja Cat. Llega el primer mensaje: quedan canceladas las actuaciones de Alex G, en el escenario Revolut; y la de Mac Demarco, en Occident. Del resto de los conciertos, nada, a pesar de que la música continuaba en algunos puntos. De los cabezas de cartel, todavía menos, hasta que sobre las once y cuarto —mucho rato después— llega un segundo mensaje: que los Massive Attack sí que actuarán, y que lo harán a las doce y media en el escenario Estrella Damm. La gente, que se había desperdigado buscando cobijo por todas partes ante una lluvia que continuaba, se dirige hacia allí. Muchos, con una idea equivocada fruto de la falta de información: esto quería decir que también actuarían Doja Cat y Bad Gyal. Error.
El público se vuelve a concentrar delante del cordón de seguridad, sin poder acceder a la zona de los escenarios. Hay personas que se marchan, una vez han visto que los impermeables ya no garantizan su función, que tienen los pies bien mojados y que no han podido sentarse a descansar. Y se marchan con la duda de si hacen bien, de si finalmente lamentarán haberse ido a casa cuando vean que han actuado Doja Cat y Bad Gyal. Pero sí que han hecho bien. En Twitter, a las once de la noche, es la misma Doja Cat la que tiene que decir que "no es lo suficientemente seguro para continuar el espectáculo esta noche". "¿Esto quiere decir que cancela?". Sí, responde ella: "Desafortunadamente, se ha cancelado debido al tiempo". Y abre un directo de Instagram llorando desde su habitación de hotel:
.@DojaCat gets emotional on Instagram live after her #TourMaVie show in Barcelona got canceled due to the weather. pic.twitter.com/K17nQ8uXvS
— Doja Cat News (@DojaNews) June 4, 2026
Un misterio resuelto, al fin. Por suerte o por desgracia, ya sabemos que no actuará Doja Cat. Ya solo nos quedaba saber qué pasaría con Massive Attack y Bad Gyal. El último mensaje oficial que tenemos es que "la programación de los escenarios Occident, Cupra, Schwarzkopf, The Levi's Warehouse y Cupra Pulse se celebra en estos momentos según los horarios previstos". En cuanto a los cabezas de cartel, lo que habíamos dicho que los británicos actuaban a la una y media de la madrugada, tal como aparece también en el horario actualizado de la aplicación del Primavera Sound. Un horario en el que, por sorpresa, también se puede ver que Alba Farelo ha sido reprogramada a las dos y cuarenta y cinco, a pesar de que no ha habido ningún aviso al respecto.
Sin embargo, a la una de la madrugada, llega el golpe de gracia definitivo: "Lamentablemente, las condiciones climatológicas y técnicas han hecho imposible que los conciertos de Massive Attack, Doja Cat y Bad Gyal (...) puedan celebrarse por razones de seguridad". "La programación del resto de escenarios se desarrolla en estos momentos según los horarios previstos", añade. A saber cuántos valientes han continuado con la programación del resto de escenarios, mientras la lluvia intermitente continuaba en el Parc del Fòrum.
