Francisco Alía es profesor de Historia en la Universidad de Castilla – La Mancha. Su especialidad es la historia militar. Es autor, entre otros, de sendos libros sobre el golpe de Estado del 18 de julio y sobre la revuelta del coronel Casado al final de la guerra civil. Acaba de publicar Historia del ejército español y de su intervención política. Del desastre del 98 a la transición (Los Libros de la Catarata), una obra en que, de forma concisa, analiza la historia reciente del ejército español y sus tentativas, exitosas o no, de controlar el poder político. Ha sido entrevistado telefónicamente por El Nacional.

 

¿Hay paralelismos entre el intervencionismo del ejército español y el de otros países europeos?

Yo creo que no muchos, como mínimo en lo relativo a nuestro entorno. El ejército español ha sido mucho más intervencionista. En los países vecinos, los ejércitos no han amenazado el sistema democrático. En cambio, aquí no nos hemos librado de la amenaza hasta tiempos muy recientes. Por eso en países vecinos la democracia está mucho más asentada.

En tiempos de la Restauración, ya con Alfonso XII, el rey y el ejército se identifican

A principios de siglo XX, ¿qué relación establece el ejército con la corona?

En tiempos de la Restauración, ya con Alfonso XII, el rey y el ejército se identifican. Y esto tendrá consecuencias importantes para el siglo XX. Antes, la intervención militar era de carácter menos corporativo: los militares de tiempos de Isabel II intervenían en política, pero eran más espadones, más figuras… Actuaban de forma más individualizada. En el siglo XX el rey es un rey soldado, que manda al ejército. Y es Alfonso XIII quien más ejerció este papel, sobre todo por influencia de la guerra de Marruecos.

El ejército era más poderoso que las propias estructuras estatales y aprovechó su fuerza para imponer su visión colonial

Coronel Berenguer y regulares 1913 José Demaría wikipedia

El coronel Berenguer y los regulares en 1913. Foto: José Demaría.

Con frecuencia en el estudio de la historia de España ni se menciona el colonialismo. ¿Qué relación tuvo este con el intervencionismo político del ejército?

Yo creo que el colonialismo fue una salida para el propio ejército, que pasaba por momentos difíciles. Había un ejército sobredimensionado y con una gran influencia, y el colonialismo era una vía para mantener esa influencia y ese poder, y para justificar sus grandes dimensiones. El Estado pecaba de muchas debilidades en España, porque la transición al liberalismo había sido muy larga y muy delicada. El ejército era más poderoso que las propias estructuras estatales y aprovechó su fuerza para imponer su visión colonial.

¿Qué papel jugó el ejército en la decisión de colonizar Marruecos?

Cuando se pierde Cuba y el imperio colonial, el ejército empuja la sociedad a la guerra de Marruecos; un Marruecos en que no se sabe exactamente qué iban a ganar. Fue una sangría humana y tuvo un elevado coste, para lo que significó para el país. Difícilmente el colonialismo en Marruecos se podría justificar en términos económicos.

La amenaza bolchevique y la separatista servían para reforzar la influencia de los militares, y las usaban para obtener apoyos

¿Qué impacto tuvieron las tensiones territoriales, especialmente en Catalunya y el País Vasco, sobre el intervencionismo militar?

Los militares han sido siempre una espada de Damocles sobre el separatismo y sobre la pujanza del catalanismo, y eso se ve perfectamente en el golpe de Primo de Rivera. Uno de los puntos fundamentales de su manifiesto son las tensiones territoriales y la cuestión del idioma. Y el catalanismo también sería un elemento determinante de los golpes de Sanjurjo y más tarde de Mola. A pesar de todo, el miedo a la amenaza secesionista era también, para los militares, un instrumento para mantener su poder: la amenaza bolchevique y la separatista servían para reforzar su influencia, y las usaban para obtener apoyos.

Había una identificación plena entre el ejército y Franco

Sorprende que un ejército que hasta 1936 había sido tan intervencionista, después se pasara 40 años sin intervenir, dejando las manos libres a la dictadura.

La dictadura franquista no se puede entender sin la guerra civil. Franco establece la guerra como la base de su régimen. Quien ha vencido la guerra es el ejército de Franco, y Franco apoya a los suyos. Hay una identificación plena entre el ejército y Franco, aunque en algunos momentos gobiernen otras facciones del franquismo. El ejército se convierte en un pilar del franquismo, asumiendo plenamente la dictadura. Los militares formaban parte de la élite del régimen. Y los miembros del ejército que se distancian del franquismo lo hacen más por su opción monárquica que por un cuestionamiento de la figura de Franco.

¿Ha habido en España, históricamente, un excesivo recurso a la jurisdicción militar?

La jurisdicción militar en España ha sido clave, porque da una importancia tremenda al ejército. Desde la ley de jurisdicciones del 1906, casi todos los delitos con violencia y casi todo lo que se considera, a veces muy alegremente, ofensas a la patria, pasa a la jurisdicción militar. El orden público está militarizado durante buena parte de los siglos XIX y XX. Por eso una de las primeras cuestiones que intentó desmontar la democracia fue la jurisdicción militar; la República no lo hizo, o no logró hacerlo, y eso dio mucho poder a la justicia militar en los años treinta.

¿El ejército se democratizó efectivamente tras el 23-F?

Yo creo que tras el fracaso del 23-F el ejército se da cuenta de que no tiene nada que hacer con sus intervenciones. El sector más inmovilista casi lo da todo por perdido. Es consciente de que esta vía no va a tener más futuro. Y es muy importante la entrada en la OTAN y en la Comunidad Europea, que obliga al Ejército a cambiar sus planteamientos. Cuando empieza a participar en misiones conjuntas se ahogan los planteamientos inmovilistas. El intercambio con otros cuerpos más profesionalizados, de otros países, será positivo para reubicar el ejército en el mundo democrático.

Legionaris uniforme Sergi Alcazar

Foto: Sergi Alcàzar.

Ahora son los políticos los que han de resolver los problemas, lo que en España no ha sido lo más frecuente, porque cuando había algún problema saltaban los militares

El intervencionismo militar, ¿ha terminado para siempre?

Yo creo que sí, pero cualquiera sabe... Puede saltar algún loco por ahí. El ejército se ha dado cuenta de que su papel es mucho más plácido y mucho más apreciado que durante el franquismo o durante la dictadura de Primo de Rivera, donde fueron muy despreciados públicamente. Ellos se sienten más recompensados y la sociedad valora más al ejército. Fruto de estas cuestiones, creo que han asumido su papel. En principio, no hay nada que temer por parte del ejército. Ahora son los políticos los que han de resolver los problemas, lo que en España no ha sido lo más frecuente, porque cuando había algún problema saltaban los militares.

En el ejército hubo un cierto escándalo porque un general se apuntó a Podemos… ¿Sigue el ejército profundamente anclado a la derecha?

Creo que el ejército ha sido conservador, históricamente, aunque ha habido excepciones y a pesar de que hay muchos militares asentados democráticamente. En general, el Ejército es de tendencia conservadora. El paso del general José Julio Rodríguez a Podemos ha escandalizado al ejército, pero también a buena parte de la sociedad civil, básicamente porque también había sido jefe de Estado Mayor de la Defensa.

Que haya secretos oficiales relativos a la guerra civil, que acabó hace 80 años, me parece increíble.

Como historiador militar, ¿qué piensa de las recientes restricciones de acceso a los materiales clasificados en los archivos del Ministerio de Defensa?

España es pionera en proyectos innovadores de digitalización de archivos y, en cambio, en cuestiones de acceso a los documentos somos de los peores países del mundo. Casi ningún archivo te permite sacar fotos con una cámara o con un móvil, una cosa que en otros países no pasa ni en los archivos de la policía. Aquí, ni sabemos dónde están los archivos de la policía. Estamos muy atrasados en política de archivos y de acceso a la información. Que haya secretos oficiales relativos a la guerra civil, que acabó hace 80 años, me parece increíble.