Tras un arranque optimista en la confusión, el Ibex ha vuelto a dar vueltas de nuevo sobre los 8.500 puntos tras retroceder lo ganado por la mañana. Al Eurostoxx apenas le fue mejor y sólo Frankfurt mostró un tono aceptable al mostrar sus manufacturas un ritmo fuerte de producción. En Wall Street comienzan las discrepancias.

Los bancos han sido los artífices del descenso a pesar de que Moody´s ha juzgado "satisfactorios" los resultados de los tests de estrés conocidos el viernes. Pero no ha bastado eso. El mal dato de crecimiento americano, que se ha quedado en el 1,2% en el segundo semestre, lleva a pensar que el crecimiento en EEUU a final del año apenas superará el 1%. Y, como la palanca fiscal está allí obstruida, sólo queda la política monetaria, la Reserva Federal. Es decir, bajos o muy bajos tipos de interés.

Esta estrategia cuando se traslada a Europa hace añicos a la banca, que parecía que levantaba cabeza. Y así, la banca española se la ha pegado, aunque menos que la italiana. Se habla de la posibilidad de reestructuraciones. Como los PMI de manufacturas han sido correctos, en torno a 52 puntos, que significa zona de expansión, la corrección no se ha extendido a otros sectores. 

En Wall Street, el Dow Jones, que ha empezado al alza, luego ha entrado en descensos al ver nuevas caídas en el petróleo, con el Brent en 42,74 dólares, un 1,8% menos. Tampoco ha gustado en la bolsa americana que Uber se haya visto obligada a echar la toalla y vender el negocio en China a su gran rival local Didi, al no poder aguantar las presiones. Las relaciones económicas entre EEUU y China pueden empeorar. Entre una cosa y otra, hay mucha incertidumbre. Goldman Sachs ha recomendado alejarse de la bolsa durante tres meses. Agosto se pone interesante para lo bueno y para lo malo.