Las autoridades energéticas y asociaciones de consumidores están insistiendo en un gesto sencillo que puede reducir el gasto eléctrico en los hogares: apagar completamente el televisor durante la madrugada, especialmente entre las 12 y las 6 de la mañana. Es decir, cuando es más probable que estemos durmiendo sin hacer uso alguno de la pantalla.

El mensaje no se refiere a dejar de ver la televisión a esas horas, sino a evitar que el aparato permanezca en modo stand by mientras la familia duerme. Aunque parezca inofensivo, el piloto rojo encendido implica consumo eléctrico continuo que, a la larga, supone un gasto importante y a tener en cuenta.

El consumo invisible del modo stand by

Cuando un televisor está en stand by, no está apagado del todo. El sistema sigue activo parcialmente para poder encenderse con el mando a distancia o mantener ciertas funciones internas. Ese consumo es pequeño de forma individual, pero constante. Un solo televisor puede gastar varios vatios por hora en reposo. Multiplicado por todas las noches del año, el resultado puede suponer un sobrecoste innecesario en la factura eléctrica. Si además se suman otros dispositivos en espera  como lo son los decodificadores, consolaso  equipos de sonido, el llamado consumo fantasma aumenta hasta ser muy importane al final de cada mes.

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Apagar el televisor completamente, ya sea desde el interruptor del propio aparato o desde una regleta con botón de corte, elimina ese gasto residual durante las horas en las que no se utiliza y que no supone una pérdida de comodidad en ningún aspecto.

Ahorro acumulado a largo plazo

Entre las 12 y las 6 de la mañana, la mayoría de hogares no utiliza el televisor. Son seis horas diarias en las que el aparato puede permanecer totalmente desconectado sin afectar a la rutina familiar. El ahorro por dispositivo puede parecer reducido, pero a escala anual y sumando todos los equipos en reposo, la diferencia es significativa. Además, desconectar completamente los aparatos puede alargar su vida útil al reducir el funcionamiento continuo de componentes electrónicos.

Así pues, el gesto es simple, pues no basta con apagar con el mando. Si no se va a utilizar durante la noche, conviene cortar la corriente por completo. En un contexto de precios energéticos elevados, pequeños hábitos como este ayudan a reducir el consumo sin alterar el confort del hogar.