La semana pasada dejé en el cajón la pulsera de 150 euros que llevo desde hace dos años y me puse en la muñeca la Xiaomi Smart Band 10. No por ninguna razón dramática, sino por una pregunta que me hago a menudo: ¿realmente estoy usando todo lo que pago? La respuesta, honestamente, fue que no. El 90% de lo que miraba cada día era el ritmo cardíaco, los pasos y la notificación del WhatsApp. El resto era pantalla ocupada por funciones que no abre nunca nadie.
Aquella semana con la Band 10 sirvió para confirmar algo que ya intuía: en pulseras de actividad, el salto de precio no siempre es un salto de prestaciones. Ahora mismo se puede encontrar rebajada en AliExpress sale todavía más a cuenta.
Siete días llevándola: pantalla, batería y piscina
La pantalla AMOLED de 1,72 pulgadas es la primera diferencia real respecto a las Band de generaciones anteriores. No es enorme, pero leer una notificación a plena luz del día fue inmediatamente cómodo, sin inclinar la muñeca ni forzar la vista. La Band 9 tenía 1,62 pulgadas y se notaba la diferencia cuando llevabas el móvil en el bolsillo.
Los 21 días de batería declarados no los agoté, pero llegué al final de la semana con la barra casi llena. Quien esté acostumbrado a cargar el reloj cada dos días (o cada noche, como muchos smartwatches) nota la diferencia de gestión mental: simplemente dejas de pensar en ello. Para los entrenamientos en la piscina, la certificación 5ATM aguanta sumergida sin ningún problema; los tres entrenamientos que hice quedaron registrados correctamente sin ninguna indecisión.
El seguimiento de salud cubre frecuencia cardíaca, SpO2, sueño, estrés y salud femenina. Para los que lo usan activamente, funciona. El inconveniente es claro: no lleva GPS propio. Para salir a correr sin el móvil y tener la traza de la ruta en la muñeca, la Band 10 no llega; necesita el teléfono cerca para calcular la distancia por GPS (la Band 10 Pro, presentada en mayo de 2026, ya incorpora GNSS integrado para quien necesite este salto). Tampoco mide tensión arterial, cosa que algunas pulseras de un tramo superior ya incluyen.
Una pulsera de actividad que ha asentado el precio
La Xiaomi Smart Band 10 no es nueva; lleva cerca de un año en el mercado y el precio ha tenido tiempo de asentarse. Esto es positivo: la versión Global (la que incorpora las apps internacionales y funciona mejor con iOS) ya se encuentra rebajada, y quien venga de una Band 7 o de un modelo de hace tres generaciones notará el cambio de pantalla y de autonomía sin tener que mirar el precio dos veces.
Una semana llevándola lo dejó claro: es una pulsera que hace exactamente lo que promete, sin complicarse ni sorprender mal. Si lo que buscas es seguimiento diario, batería de verdad y que aguante en la piscina, la Band 10 cumple sin que tengas que justificar la compra. La generación ya tiene historial y las dudas que tenía cualquiera en los primeros meses de mercado ya no están.
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