A veces, la moda no entiende de logotipos de lujo ni de precios desorbitados. En los últimos meses, las calles más exclusivas de la calle Serrano en Madrid o del Turó Parc en Barcelona han sido testigos de un fenómeno curioso: las chicas que marcan tendencia han dejado de lado las firmas de boutique para rescatar un básico de Decathlon.
Hablamos del gorro Wedze Simplewarm, una pieza diseñada originalmente para las pistas de esquí que, por sorpresa, se ha convertido en el accesorio estrella del "street style" más sofisticado.
¿Qué tiene de especial un gorro que apenas cuesta seis euros? La respuesta es el minimalismo. En un mundo saturado de marcas, las chicas con más estilo están apostando por la estética effortless (esa elegancia que parece no requerir esfuerzo). El modelo Simplewarm tiene el ajuste perfecto: ni demasiado caído, ni demasiado rígido. Su punto fino y su diseño sin costuras aparatosas permiten que combine tanto con un abrigo de lana de corte masculino como con una chaqueta acolchada de un precio más alto.

Protege tu cabeza del frío como si fuese una prenda de una marca cara y exclusiva
Además, su paleta de colores neutros, azul marino, gris o negro, encaja a la perfección con el uniforme invernal de las capitales: vaqueros rectos, botas de piel y un café de especialidad en la mano. Pero uno de los colores que más gusta de la colección es el rosa palo, destaca por encima del resto y le da otro toque.
Más allá de la estética, hay un factor imbatible, que nos proteja del frío. A diferencia de muchos gorros de marcas económicas, que son puramente decorativos y pican en la frente, este accesorio de Decathlon cumple su función técnica. Mantiene la temperatura sin agobiar y aguanta el ritmo de quienes cruzan la ciudad del trabajo a su casa. O incluso para aquellos que vayan a la nieve.
Lo que empezó como una compra práctica para una escapada a Baqueira o Formigal ha terminado conquistando el asfalto. Es la prueba definitiva de que, para vestir con clase en pleno invierno, a veces solo hace falta saber buscar en el pasillo de deportes. Si pasas por un Decathlon y ves que los estantes están temblando, ya sabes quiénes han pasado por allí antes.