Hay productos que, por mucho que avance la tecnología, parecen imbatibles. Lo hemos visto con el regreso de los vinilos o las cámaras analógicas, y ahora le toca el turno al deporte de invierno. Decathlon ha decidido mirar hacia atrás para dar un paso adelante, recuperando en su catálogo el mítico trineo Davos, ese diseño de madera que cualquiera que haya crecido cerca de la montaña reconocerá al instante en las fotos de sus abuelos.

En un mercado inundado de plásticos brillantes, palas ligeras y estructuras de polietileno que apenas duran un par de temporadas, el modelo Davos de Decathlon rompe con la estética moderna. Fabricado con madera de haya, este trineo no es solo un juguete; es una pieza de ingeniería tradicional. Su estructura robusta y sus patines metálicos ofrecen una estabilidad que los modelos de plástico simplemente no pueden replicar, permitiendo un deslizamiento mucho más fluido y controlado sobre la nieve.

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El trineo de madera que se pliega y no ocupa espacio 

Sin embargo, no todo es pura nostalgia. La "vuelta de tuerca" que propone la marca francesa es la funcionalidad. Uno de los grandes problemas de los trineos de madera antiguos era su volumen: ocupaban medio maletero y eran un estorbo en el trastero el resto del año. El modelo actual de 100 cm es plegable, lo que permite disfrutar de la estética y la resistencia de antaño sin las complicaciones logísticas de antes. Dos plazas (ideal para un adulto y un niño, o dos pequeños). Al estar construido en madera y metal, su vida útil supera con creces a los modelos sintéticos. Un diseño atemporal que, incluso cuando no se usa, queda bien en cualquier rincón de una casa de montaña.

Recuperar este tipo de objetos tiene un componente emocional innegable. No se trata solo de bajar una pendiente a toda velocidad, sino de conectar con una forma de disfrutar del invierno más pausada y auténtica. Es el tipo de equipo que pasa de padres a hijos, resistiendo golpes y el paso del tiempo.

Con este lanzamiento, Decathlon demuestra que, a veces, la mejor innovación es no tocar lo que ya funcionaba hace un siglo, simplemente adaptándolo para que quepa en el coche de una familia moderna.