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La inteligencia artificial puede jugar malas pasadas, y de esto no se salva ni el papa de Roma. Un buen ejemplo de ello es el plano con los itinerarios de la visita de León XIV a Barcelona de un suplemento de Catalunya Cristiana encartado este martes en La Vanguardia, donde se presenta una ciudad absolutamente irreal, más allá de lo que se podría incluir dentro del concepto de licencia artística de un ilustrador humano. De hecho, el plano no está firmado, lo cual ya es un indicio de que ha sido creado con IA, y sin revisión humana posterior.

Así, el plano está centrado por una zona verde que responde al perímetro del parque de la Ciutadella, pero que en realidad se corresponde con la montaña de Montjuïc, en cuya vertiente Llobregat ya se encuentra, inmediatamente, el aeropuerto. Es más, la trama urbana que ocupa el plano de Barcelona intenta recrear un Eixample sui generis, formado por una especie de supermanzanas, todas ellas con una zona verde en medio. Las localizaciones también son bastante desafortunadas, con la Catedral a ras de mar y el Palau Episcopal junto a una plaza que simula las Glòries, y la iglesia de Sant Agustí en lo alto de una avenida con la misma trama diagonal respecto al Eixample que la avenida Gaudí.

De hecho, aunque un plano puede simplificar la realidad para facilitar su comprensión, en este caso se trata de una obra que, más allá de la simplificación, no encaja en la realidad, aunque esta sea esquematizada. Una lección que hay que aprender a la hora de utilizar una inteligencia artificial que, a menudo, juega malas pasadas.