Hace unas semanas conocimos a Sandra, el orangután que pudo abandonar su vida en el zoo gracias al hecho de que una jueza decidió otorgarle el estatus de persona no humana. Esta figura jurídica - todavía no reconocida de forma oficial - beneficiaba a los grandes simios, dadas sus capacidades cognitivas e inteligencia, más elevadas que otras especies. Pero parece que el catálogo de nuevas clasificaciones para los animales no ha acabado. Ya lo dijimos entonces, la incorporación de este concepto podría ser el inicio de una nueva era de los derechos de los animales.

Hoy hemos conocido un nuevo caso, uno más llamativo. En este caso, hablaremos de unos hipopótamos, pero no de unos hipopótamos cualquiera, sino de los descendientes de los ejemplares que pertenecieron al famoso narcotraficante Pablo Escobar. Han sido declarados personas jurídicas por una corte de Ohio y se trata del primer caso tiene lugar en los Estados Unidos. El objetivo era bien concreto: proteger estos megaherbívoros africanos de la castración a Colombia.

 

Hipopótamo / PixabayFuente: Pixabay

 

Según ha explicado este lunes a EFE Christopher Berry, directivo del Animal Legal Defense Fund, el orden "sienta un precedente importante para que los animales puedan ejercer sus derechos legales". Este, continúa, "da apoyo los argumentos que se están haciendo ahora mismo en otros casos al país que los animales tienen capacidad para hacer cumplir los derechos legales, como el derecho a no ser olvidados cruelmente".

Sin embargo, ha explicado que la decisión del juez - hecha a mediados de octubre -, "se limita a autorizar los hipopótamos (en este caso sus defensores) a obtener pruebas en apoyo de su demanda a Colombia".

El Animal Legal Defense Fund presentó a la corte Ohio la solicitud para que fuera tenida en cuenta como evidencia las consideraciones de dos expertos de este estado en esterilización no quirúrgica, Elizabeth Berkeley y Richard Berlinski, a la demanda contra el gobierno de Colombia contra el plan "para matar unos 100 hipopótamos".

Escobar importó en 1981 de uno zoológico de los Estados Unidos cuatro hipopótamos, tres hembras y un macho, para que formaran parte de la colección de animales exóticos de su Hisenda Nàpols, y que ahora se han reproducido sin control. Los demandantes en Colombia son la "comunidad de hipopótamos que viven en el río Magdalena", al centro de Colombia, país donde los animales tienen legitimación para entablar demandas para proteger sus intereses.