El director de teatro Albert Boadella, elegido presidente de la fantasmal Tabàrnia del unionismo, se presentó ayer en una vídeo-charlotada como "presidente en el exilio" con las banderas tabarniana, española y europea detrás. "Soy un payaso, pero a su lado soy un modesto aprendiz", dijo el padre de Els Joglars aludiendo al presidente exiliado, Carles Puigdemont. Pero, curiosamente, una parte de la biografía del dramaturgo es muy parecida a la del 130 Muy Honorable: Boadella también fue en su día un exiliado, no en Bruselas, pero sí en la Catalunya Norte.

Fue a raíz del estreno de la obra La Torna, el 2 de diciembre de 1977. El 16 de diciembre fue encarcelado por presuntas injurias al Ejército español y la Guardia Civil. Dos meses después, y un día antes de ser sometido a un consejo de guerra, huyó de la prisión y cruzó la frontera para establecerse en la Catalunya Norte. El mismo Boadella ha declarado en alguna ocasión que vivió en el Estado francés con un pasaporte falsificado.

En diciembre de 1978 volvió de manera clandestina y en marzo de 1979 fue detenido en Pruit (Osona) y encarcelado en la Model, donde estuvo 4 meses. Las crónicas de la época recuerdan que hasta la detención apareció en público varias veces e, incluso, se entrevistó en dos ocasiones con el presidente de la Generalitat, Josep Tarradellas, llegado del exilio un año y medio antes.

El escritor, periodista y actor Aleix Renyé ha afirmado en Twitter que, durante su exilio, Boadella, que con los años se ha convertido en un icono del españolismo, "vivió y comer gracias a la solidaridad de los refugiados independentistas y de los militantes catalanistas norcatalanas".

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