Muchos creen que por comer brócoli y té verde están comiendo de forma sana. No vamos a morir por consumir un producto insano esporádicamente.
Sin embargo, sí que nos va a afectar el consumo habitual de productos que, probablemente, ni deberían existir. En la educación alimenticia esta nuestra capacidad para elegir los alimentos adecuados y que los niños aprendan hábitos correctos desde pequeños.
Tenemos que convertirnos en ‘expertos en alimentación’, ya que no sirve la información que recibimos de la industria alimentaria. Lee etiquetas, consulta a profesionales y aprende a diferenciar entre productos y comida real.
Algunos alimentos que parecen inofensivos pueden perjudicar nuestras dietas
Alimentos que estropean una dieta saludable
Las galletas de desayuno
Suelen tener unas 400/500 kcal por cada 100 gramos. Pero esto no es lo peor. Sus ingredientes son aceites vegetales refinados y azúcar. El azúcar es un buen conservante, mejora el sabor y es muy barato para la industria. Pero la respuesta que provoca en el organismo y el aumento de los casos de diabetes son el indicativo de que su consumo no es apropiado.
Como alternativa, puede preparar unas galletas caseras en casa incluyendo frutas de temporada y evitando azúcar.

Zumos Envasados
Un producto que no debemos consumir. Debemos hidratarnos con agua. Y si queremos zumos, deben ser naturales hechos en casa. El alto contenido en azúcar es el responsable de que los zumos de frutas envasados hayan sido equiparados a los refrescos o bebidas carbonatadas.
Se realizó un experimento en el que los participantes bebieron medio litro de zumo de uva todos los días durante tres meses. Al finalizar este tiempo, los participantes pasaron a tener una creciente resistencia a la insulina y una cintura más grande.
Chocolate
La etiqueta se convertirá en tu mejor aliado. Si el primer ingrediente no es cacao, desconfía. De no ser chocolate negro, con al menos un 70% de cacao, además contendrá mucho azúcar. Aún así debe consumirse con moderación por su aporte calórico.
Miel
Puede ser un gran aliado de una alimentación sana como sustituto del azúcar, pero también su enemigo cuando se utiliza en exceso. Consume mieles lo menos tratadas posible.
Barritas de cereales
Este concurrido ‘snack’ para calmar el hambre entre las comidas puede ser igual de contraproducente que un paquete de golosinas. Y es que, al igual que los cereales de desayuno, contienen grandes cantidades de azúcar por unidad.
Por no hablar de su aporte de grasas trans (culpables del incremento de los niveles de colesterol malo). Este producto en especial lo eliminaría de la dieta de forma permanente.
Pan
El pan es un producto para acompañar las comidas. Por tanto, no debería tener gran protagonismo en nuestra dieta. Hay que tener en cuenta que tiene muchas calorías y por lo tanto hay que controlar su consumo. De consumir pan, lo mejor es que sea casero, a ser posible hecho por nosotros mismos e integral.
Salsas
Las salsas nos invitan a comer más de lo que realmente necesitamos e hiper-estimulan nuestras papilas gustativas. Limítalas a las ocasiones especiales. Preparar tus propias salsas en casa puede ser tu salvación, si no puedes dejarlas.
Edulcorantes artificiales
Los componentes presentes en los edulcorantes artificiales, si se toman durante mucho tiempo, pueden provocar daños cerebrales y problemas con la capacidad cognitiva. A pesar de que aportan muchas menos calorías que el azúcar, a largo plazo las consecuencias son mucho más negativas.
Entre estos ingredientes artificiales también se encuentran los conservantes, los colorantes o los que aportan sabor o textura. Ninguno de ellos le hace ningún bien a nuestro cuerpo y menos a nuestro cerebro. Si tienes que edulcorar un producto para consumirlo es porque no te gusta. Elige otro o re-aprende su sabor.