El arquitecto Pol Casellas Manrubia (Barcelona, 1995) es uno de los valores al alza en el campo de la creación de contenidos culturales para redes sociales en Catalunya y en catalán. Desde su cuenta de Instagram ha abierto camino explicando historias y secretos de Barcelona desde la triple perspectiva histórica, urbanística y arquitectónica avalada por su criterio y su formación. Tras colaborar con diversos medios de comunicación, entre ellos, ElNacional.cat, ahora ha dado el paso de lanzarse al mundo editorial con el libro La Barcelona impossible. La ciutat que mai va ser (Penguin Random House, 2025).
Como el mismo autor lo define, el libro es “una recopilación de proyectos que no se han llevado a cabo en Barcelona”, que “plantean cómo podría haber sido la ciudad si todos estos se hubieran hecho”. El punto de partida es el Eixample de Cerdà, que se impuso vía Madrid a otros proyectos pero donde se nota que lo hizo “un ingeniero”, a diferencia del resto, hechos por arquitectos, y que impone el contexto de una ciudad donde se han desestimado proyectos como el Pla Macià, el Mitjó de Tàpies, la Núvia de Frank Gehry o incluso de un lago de seis kilómetros de longitud entre las Glòries y la Trinitat Vella.
Usted se dedica principalmente a la difusión de contenidos divulgativos sobre Barcelona en redes sociales. ¿Cómo ha sido la experiencia de escribir un libro?
Ha sido muy diferente porque en redes sociales todo tiene que ser muy inmediato y el trabajo es de condensar, los guiones tienen que ser muy cortos para poder reflejarlo todo en un minuto y medio. Y aquí ha sido al revés, he buscado más el contexto, estirando el hilo y desarrollando una historia más larga que tuviera más sentido, y que a la vez en algún capítulo se ve que van hilando varias historias.
Por el contrario, en los libros comparados con los contenidos de redes sociales se pierde todo el envoltorio de imágenes y recursos que ofrece un medio audiovisual, ¿cómo ha podido compaginarlo?
Era complicado porque, además, aquí explico proyectos que no se han construido y, por tanto, no hay imágenes, mientras que si explico historia o arquitectura puedo ir al lugar y hacerlo más visible. Una decisión que tomé fue hacer yo las ilustraciones de los proyectos, para poder ubicar un poco cómo serían. Algunas basadas en renders o imágenes y algunas son un collage de cosas que yo he creído que podrían tener esta imagen. Esta fue una decisión para que el libro tuviera un contenido unitario y, además de leer el texto, se pudiera ver cómo serían los proyectos.
Haga una definición breve de qué es este libro de La Barcelona impossible.
Es una recopilación de proyectos que no se han llevado a cabo en Barcelona. No es un libro de arquitectura, es importante, es un libro de historia que recoge arquitectura, urbanismo, proyectos artísticos y de infraestructuras que plantean cómo podría haber sido la ciudad si todos estos se hubieran hecho.
¿Sería una ciudad muy diferente de la actual?
Sí, el primer tema de todos es las diferentes propuestas para el Eixample, de cuando se hizo el concurso de 1859. Es el punto de partida porque si no se hubiera hecho el plan Cerdà, muchos de los espacios que vemos aquí, como la plaza Catalunya o proyectos en las Arenes de plaza Espanya o la Sagrera, no estarían porque esos lugares no serían iguales. Ese es el punto de partida y después es como un árbol, cada proyecto daba posibilidades a otros proyectos que no han ido pasando.
Con casuísticas diferentes se toman decisiones diferentes, pero al final forman parte de la vida de las ciudades, donde siempre hay esa superposición de diferentes capas y de hacer y deshacer, que es un poco lo que quiere expresar el libro"
Barcelona es una ciudad que está muy vinculada al urbanismo. Ya desde la importancia de las murallas, la romana, la medieval..., los efectos de la derrota de 1714 e incluso la misma construcción del Eixample. ¿Esto es específico de Barcelona o todas las grandes ciudades son así?
No, al final todas las grandes ciudades tienen estas capas que las han ido marcando. Lo vemos con el Eixample, pero también lo vemos en el desarrollo de París con el plan Haussmann, o de Viena con el Ring. Con casuísticas diferentes se toman decisiones diferentes, pero al final forman parte de la vida de las ciudades, donde siempre hay esta superposición de diferentes capas y de hacer y deshacer, que es un poco lo que quiere expresar el libro, este hacer y deshacer constante.

Uno de los aspectos en los que se incide en el libro es la capacidad de decisión. Dicho de otra manera, ¿quién manda en Barcelona? Durante mucho tiempo parecía que mandaban los gobernadores militares, no está tan claro que los alcaldes a lo largo del tiempo mandaran mucho, pero sí que hay muchos proyectos que no llegaron a llevarse a cabo por la oposición de la opinión pública. ¿Quién acaba mandando realmente?
Tanto en el libro como haciendo vídeos, una frase que se repite mucho es la presión vecinal hizo conservar este edificio, la presión vecinal hizo que no prosperara este proyecto. Creo que esto es algo bonito de Barcelona, saber que los vecinos siguen teniendo fuerza, pero quizás se ha ido perdiendo respecto a los años de la Transición. Igualmente, cuando una imagen aparece en los medios la reacción popular siempre suele ser bastante fuerte y los políticos a menudo se ven obligados a dar marcha atrás.
Los vecinos son los que viven en el lugar y son los que lo sufren más. Un pilar clave para que los proyectos puedan funcionar es que sean útiles"
En el libro cita algún ejemplo como el Mitjó de Tàpies en el Palau Nacional o la redecoración de la fachada del Liceu que se frenaron por la presión ciudadana. Hay otros que no salen en el libro, como los túneles de Collserola también se detuvieron por esa presión. En este sentido, ¿es positivo que manden los vecinos en la ciudad?
Creo que sí. Al final los vecinos son los que viven en el lugar y son los que lo sufren más. Un pilar clave para que los proyectos puedan funcionar es que sean útiles. Los mercados, las bibliotecas..., pueden generar discusiones con la ubicación, pero siempre acaban trascendiendo porque los vecinos lo necesitan y lo quieren. Los proyectos artísticos cuestan más de valorar, muchas veces son más transgresores, pero al final los vecinos son quienes después vivirán aquello y lo usarán, por lo tanto, es bastante importante. También creo que los políticos deberían aprender que cuando presentan un proyecto, el proyecto se debe poder defender. Muchas veces caen porque era una idea que había tenido alguien y era un gran proyecto estrella, pero después, cuando los vecinos decían, ¿y esto para qué?, caía. Un proyecto se debe poder sustentar y aquí vemos algunos que eran fantasiosos.
Explíqueme alguno fantasioso.
El de la Nau Lluminosa, que era un proyecto de Carles Buïgas, que diseñó las fuentes luminosas de Montjuïc, y quería trasladar eso en un gran barco que fuera navegando por el mundo con fuentes y luces. Es muy fantasioso, es muy bonito pero cuesta un poco ver que se pueda realizar. Por contra, también es verdad que hay que soñar, porque si no se sueña, ¿qué haríamos? Muchas veces los proyectos son una evolución de un sueño muy grande que se va haciendo pequeño y acaba siendo algo no tan grande, pero que si no se hubiera soñado tan grande no estaría.
En Barcelona tenemos proyectos interrumpidos. El Park Güell sería un ejemplo clásico, que, de hecho, se ha revalorizado gracias a que no se completó.
Sí, a veces hay proyectos que están muy avanzados para su momento y quizás aquella zona está muy alejada del centro y entonces no acaba de funcionar o no son comprendidos porque lo que plantean no es la necesidad que la gente tiene en ese momento y otras veces es el dinero. Se pierde la financiación por el camino y sin financiación acaban encallando.
En época más moderna también hay otra razón por la que se detienen los proyectos: los cambios de gobierno municipal.
Exacto. Durante bastantes años Barcelona tuvo un gobierno socialista con una continuidad, o durante el franquismo había una dictadura que también marcaba bastante una línea, pero esto lo vemos, por ejemplo, en los años de la República o en el capítulo de la plaza Catalunya se ve que van cambiando los gobiernos cada pocos meses, hasta que llega Rius y Taulet, que está unos cuantos años y pone orden. Y sí, al final es importante que haya un proyecto de ciudad que sea compartido por una gran mayoría, porque permite que los proyectos se vayan desarrollando.
"Sería importante que los proyectos se vieran como de ciudad y no una propuesta personal de un alcalde"
También es una lástima que sean los cambios políticos los que frenan según qué proyectos.
Sí, urbanística y arquitectura va muy ligado con política, por desgracia. Sería importante que los proyectos se vieran como de ciudad y no una propuesta personal de un alcalde que en un momento decide que esto es una buena idea, y claro, cuando cambia el gobierno, como era una propuesta de aquel alcalde, cae.
En el libro salen algunos proyectos del alcalde Trias, que fue rompedor en relación con los gobiernos del PSC, pero seguramente también quedan proyectos por hacer de la alcaldesa Colau, como las supermanzanas.
Sí. El proyecto que presentaron incluía muchos ejes verdes y quedó bastante reducido. Seguramente si hiciéramos una reedición de este libro o una revisión de aquí a cinco años, podríamos incluir muchos proyectos y algunos quizás ya podríamos descartar porque, por ejemplo, el del edificio Ona en Glòries, parece que se quiere reactivar y que se hará alguna propuesta en ese solar. O sea, este libro es un libro vivo que cada equis años se debería ir revisando y rehaciendo.
El edificio Ona no está, pero el solar continúa y, por lo tanto, algo se tendrá que hacer. En este sentido, de los proyectos que aparecen en el libro, ¿cuál le gustaría que hubiera sido realidad? A mí me gustaría que se hubiera hecho la Núvia de Frank Gehry en el Triangle Ferroviari.
Sin movernos mucho, el proyecto de Norman Foster para la Sagrera, que es verdad que era muy ambicioso y parecía un poco difícil de realizar, que planteaba un gran lago de seis kilómetros desde Glòries hasta el Nus de la Trinitat. Pero a la vez, si se hubiera hecho este proyecto, el de Frank Gehry no se habría hecho, porque es una derivada del hecho de que no se hiciera aquel. Pero me parece un proyecto muy ambicioso y a la vez que planteaba algo diferente, un icono de la ciudad que no tiene por qué ser un edificio sino que puede ser un gran espacio público, como un gran lago para la práctica deportiva, con un gran parque al lado y a nivel ambición es el que más me ha atraído.
El libro comienza con los diferentes proyectos que se presentaron para el Eixample. Finalmente Madrid aprobó el de Cerdà. Tenemos una perspectiva que nos hace casi inconcebible creer que podría haber sido de una forma diferente, pero con esta misma perspectiva podemos concluir que el Pla Cerdà era la mejor idea para el Eixample?
Se nota mucho que el Pla Cerdà está hecho por un ingeniero y los otros están hechos por arquitectos. El Pla Cerdà con esta malla tan homogénea que se esparce permitió también una ejecución más o menos rápida en la ciudad y bastante igualitaria. Los otros planes tenían tantas casuísticas, tantos tipos de manzanas, tantos tipos de calles, que habrían sido mucho más complicados de ejecutar, porque Cerdà también reparceló las parcelas agrícolas y una malla tan cuadriculada permitía también hacerlo de una manera bastante más fácil. Los otros planes habrían sido muy complicados de ejecutar. Eran planes más pensados para la burguesía, de grandes avenidas, con parcelas más caras, edificios que pudieran estar en posiciones más estratégicas... El plan Cerdà, todo esto, lo borra. Y ha creado este paisaje de Barcelona que visto con el tiempo creo que sí que fue un acierto.
Mucha parte de Barcelona no es consciente del patrimonio que se perdió cuando se abrieron la Via Laietana o la Ronda del Mig"
Otra reflexión es que se mencionan algunos proyectos que damos por afortunadamente desestimados, como la vía O, que habría trinchado Gràcia entre Lesseps y Joanic, o si se hubieran abierto todas las avenidas de reforma previstas en Ciutat Vella, se habría trinchado por ejemplo, la Boqueria. Nos llevamos las manos a la cabeza, diciendo, ¿a quién se le ocurrió eso?, suerte que no se hizo. Pero, en cambio, sí que se han hecho otras barbaridades como la Travessera de Dalt, o la misma Vía Laietana que también trincharon la ciudad. ¿Los barceloneses con esto tenemos un poco de memoria selectiva?
Sí, muchas veces nos olvidamos. Tardan tanto en desarrollarse los proyectos urbanísticos que a veces ya no le ha tocado a tu generación sino que le ha tocado a la generación anterior y no hay esa memoria que vaya perviviendo. A mí nadie nunca me ha venido a explicar que a su bisabuelo o tatarabuelo lo expropiaron para hacer la Vía Laietana. Seguro que mucha parte de Barcelona no es consciente del patrimonio que se perdió cuando se abrieron la Vía Laietana o la Ronda del Mig.
Yo puedo explicar que a mis abuelos les expropiaron para abrir la Rambla del Raval, que es más reciente. ¿El remedio es explicarlo más?
Explicarlo y que el urbanismo y la arquitectura estén en el debate siempre, que no sea solo un tema que se vea como muy elitista o que está fuera del alcance de los vecinos, sino que debe ser un punto de debate constantemente que desde las escuelas se debería fomentar, en las asociaciones de vecinos y en la prensa también debería ser un tema que debería estar ahí, no solo por los proyectos que se hacen.

Hay un proyecto que no ha salido en el libro, quizás para una segunda parte, el del Museu del Transport, que ha sido propuesto en las Cotxeres de Sants, en las Drassanes, en el Mercat del Born, en la Estació del Nord, en la Fabra i Coats y en la Zona Franca. Ahora hay una propuesta para hacerlo en la Fira de Montjuïc y el Ayuntamiento ha hecho su propuesta alternativa de hacerlo en la Vall d'Hebron. ¿Llegaremos a ver un Museu del Transport?
Me gustaría pensar que sí, que con los actos del centenario del Metro ha sido un buen momento para que la administración se dé cuenta de que hay interés, de que en otros lugares de Europa hay mucho interés por el transporte y aquí siempre se ha visto como algo más funcional. La exposición que se hizo en la plaza de las Glòries tuvo un éxito descomunal y yo creo que eso da pie a que pueda pasar. No sé si Vall d'Hebron es el mejor emplazamiento, en Londres por ejemplo tienen dos emplazamientos, uno muy céntrico en el Covent Garden y otro más a las afueras que es una gran nave. Creo que los pasos que se vayan dando serán importantes, pero TMB también tiene tranvías, autobuses, y son elementos que ocupan mucho espacio, por eso una de las propuestas era la de la Fira, porque es un pabellón muy grande, donde podría tener cabida.
Hemos hablado de algunos proyectos que no se han llegado a hacer y que no aparecen en el libro: este del Museu del Transport, los túneles de Collserola... ¿Habrá una segunda parte? ¿Se han quedado muchos proyectos en el tintero?
Pues se han quedado unos cuantos. Otra variable era ampliarlo a Catalunya, porque realmente también hay bastantes temas. De momento voy haciendo una lista y recopilando ideas y si veo que empieza a tener entidad será cuestión de ponerme a escribir.
Dedica una parte del libro a hablar del metro. Yo no sé si es la peor red del mundo mundial, la de Barcelona, o todas son así, que se van haciendo a medida que crece la ciudad, combinando diversos proyectos, pero si Barcelona fuera una ciudad de China sin metro, lo planificaríamos de una manera completamente diferente, ¿verdad?
En los planes del metro se ve cómo el tiempo juega en contra de estos planes. La ciudad crece mucho más rápido de lo que se desarrolla el metro. Entonces aquel plan que se había hecho igual hacía cinco o diez años, al cabo de cinco o diez años la ciudad ha crecido y las necesidades son otras. Por ejemplo lo vemos ahora con el Nou Clínic y la Línea 3, que más o menos lo han podido rectificar. Pero claro, el proyecto hace tanto tiempo que está en el cajón y no se ha ejecutado que la realidad ha cambiado. Hay otras ciudades que lo que han hecho ha sido en algún momento reconfigurar su red, construir túneles de enlaces... En Barcelona la Línea 3 y la Línea 4 tienen unos recorridos nefastos y creo que en algún momento quizás podremos abrir el melón de si podemos hacer algo con eso.
Dejemos a un lado el libro. Usted que se dedica a la creación de contenidos y a la difusión por redes sociales, ¿cómo está el panorama de la creación en catalán y en este contexto, este proyecto de la Casa de la Creació Digital en Català de Barcelona?
El catalán está en un momento bastante bueno, también con las subvenciones que da la Generalitat y que desde los medios se busca amplificar y se cuenta con los creadores de contenido en catalán para diversas iniciativas. La Casa de la Creació Digital en Català es una buena iniciativa, se presentó ahora ya hace un par de meses, pero de momento no hemos visto qué ha ido pasando, pero creo que se pueden institucionalizar las cosas pero en el buen sentido. Le veo más una rama educacional o de difusión, puede ser una muy buena iniciativa para que se siga creando este talento. No solo para tener un contenido en catalán de influencers, que quizás en castellano hay muchos más, sino para un contenido en catalán real y de calidad, que es un poco una rama más informal que los medios tradicionales.
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