La plaza del Virrei Amat es uno de los puntos de centralidad del distrito de Nou Barris. Está situada en el barrio de Vilapicina i la Torre Llobeta y conecta con los barrios vecinos de Porta y del Turó de la Peira. En este Barcelona Exprés os explicamos su historia y por qué hay una campaña para cambiarle el nombre.

 

En origen, esta plaza aparece como el punto en que el actual paseo de Fabra i Puig enlaza con el antiguo camino de Sant Iscle y el vial que conecta con el Institut Mental, actual paseo Pi i Molist, pero su ordenación definitiva incluye la conexión con la calle de Felip II, con una disposición curiosa con dos grandes cuerpos unidos por un punto de enlace más estrecho. En 1933 se inaugura la plaza, pero no con el nombre de Virrei Amat que tiene actualmente, sino con el de Joan Salvat-Papasseit, en memoria de este poeta, que vivió en un barrio cercano, el de la Font d’en Fargues, ya en el distrito de Horta-Guinardó, y que había muerto en 1924, aún no hacía ni diez años.

Fue en el año 1941 cuando las autoridades franquistas decidieron cambiarle el nombre, eligiendo el de Manuel d'Amat i de Junyent, que fue virrey del Perú de 1761 a 1776, aprovechando que la familia había tenido propiedades en la zona. En aquel momento, la plaza pasó a llamarse del Virrey Amat, en castellano. Cuando en 1959 llegó el Metro, la estación que hay bajo la plaza eligió este mismo nombre, que actualmente está perfectamente normalizado por los vecinos y que no genera un rechazo directo, como podría haber sido el caso de la avenida del Princep d'Astúries, actualmente avenida de la Riera de Cassoles.

Ahora bien, el hecho de que Virrei Amat sea un nombre de designación franquista es uno de los principales argumentos para defender un cambio de nombre, y esto es lo que hace la plataforma Restituïm, que desde hace un par de años hace campaña para recuperar el nombre original, el de Salvat-Papasseit, recogiendo firmas y presentando la petición al distrito y al Ayuntamiento. Uno de los argumentos defendidos por la plataforma es, precisamente, la obligación de aplicar la ley de memoria democrática de 2022. Por otra parte, hay que tener en cuenta que en la Barceloneta ya hay un paseo dedicado a Salvat-Papasseit y el Ayuntamiento no es partidario de duplicar nombres, aunque hay otros ejemplos en la ciudad.

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¿Qué os parece, hay que cambiar el nombre de la plaza del Virrei Amat por la de Salvat-Papasseit? Y en caso afirmativo, ¿la estación de Metro también?