Las playas de Barcelona inician este fin de semana la temporada de baño, coincidiendo con el inicio de la Semana Santa, con la voluntad de recuperar la normalidad después de los efectos de los temporales de invierno. En las últimas semanas, el Ayuntamiento ha llevado a cabo trabajos de redistribución de arenas, especialmente en las zonas del litoral sur, para restablecer el perfil de las playas más afectadas. La apertura se hace con un despliegue inicial de servicios que se irá ampliando de manera progresiva a lo largo de las próximas semanas. Desde este sábado 28 de marzo y hasta el 4 de octubre, los usuarios dispondrán de salvamento y socorrismo, apoyo al baño, chiringuitos, lavabos, limpieza, puntos de información y programas de educación ambiental, entre otras prestaciones. Cada año, más de cinco millones de personas pasan por las playas de la capital catalana.
De cara a la temporada alta, el dispositivo municipal se reforzará con servicios específicos como el equipo de Guardia Urbana de Playas, el Punto Lila para prevenir agresiones machistas, el Servicio de Dinamización de la Zona de Baños y el espacio habilitado para personas con perro. Paralelamente, el consistorio prevé culminar este verano el Plan de mejora de la zona de baños, con actuaciones orientadas a incrementar la visibilidad y la seguridad de los usuarios. Entre las novedades, destaca también la naturalización de la Illa Pangea, una intervención pensada para favorecer la presencia y la protección de aves marinas, en línea con los objetivos ambientales de la ciudad.
30.000 metros cúbicos de arena perdidos cada año
Uno de los principales quebraderos de cabeza para el Ayuntamiento sigue siendo la regresión de la línea de costa, con una pérdida estimada de unos 30.000 metros cúbicos de arena y sedimentos cada año. La situación se agravó con el paso del temporal Harry este invierno, que provocó un retroceso generalizado del litoral de entre 3 y 10 metros en todas las playas de la ciudad. Sin embargo, los trabajos de redistribución de arenas han permitido recuperar “prácticamente” todo el material perdido, según el consistorio, e incluso algunas zonas han ganado superficie durante el mes de enero. Ahora bien, esta regeneración no ha sido homogénea.
El análisis de las últimas tres temporadas evidencia una evolución desigual del litoral barcelonés, con una ganancia progresiva de anchura en los extremos norte de las playas y una reducción notable en los tramos del sur. El caso más visible es el de la Nova Mar Bella, donde estos días el agua ya llega prácticamente hasta la base de la nueva escollera. Ante esta situación, y antes del inicio de la temporada de baño, el Ayuntamiento ha impulsado nuevos movimientos de arena para reequilibrar el litoral: se han trasladado 4.000 metros cúbicos desde la playa de Sant Miquel y 2.000 más desde el extremo norte del Somorrostro hacia la Barceloneta, una de las zonas más afectadas.
