Vivir ni que sea en un primer piso ya es, en la inmensa mayoría de casos, suficiente garantía para preservar la intimidad de la propia vivienda y evitar la intromisión de miradas indiscretas desde la proximidad. Se puede dar la circunstancia que, por la estrechez de la calle, eso no siempre sea así, pero también es cierto que cuando la intimidad se pierde por una infraestructura sobrevenida, como una pasarela instalada a posteriori, los vecinos se consideran agraviados. Este caso se ha dado en Barcelona en varias circunstancias, una de las más conocidas fue la inauguración del cajón ferroviario de Sants, cuando balcones y ventanas de vecinos quedaron demasiado cerca del lugar de paso de los peatones del nuevo paseo.
En el barrio de Roquetes, del distrito de Nou Barris, hay un caso similar que ha provocado varias denuncias del Síndic de Greuges de Barcelona. Se trata de la calle de Alcántara, una vía con escaleras que cuenta con una serie de ascensores que fueron instalados al principio de este siglo, y que ya en el año 2001 originaron quejas porque las pasarelas que conectan los ascensores pasan demasiado cerca de las ventanas y balcones de los vecinos. Más de veinte años después, el problema no se ha solucionado y la Sindicatura de Greuges de Barcelona ha tenido que posicionarse sobre el tema, por segunda vez, ya que ya lo hizo en julio de 2022.
El Síndic, David Bondia, ya reclamó hace un año soluciones al Ayuntamiento de Barcelona ante las quejas presentadas por dos vecinos de una de las fincas de la calle Alcàntara por la falta de intimidad e intromisiones ilegítimas a causa de la proximidad de la pasarela de uso público en sus balcones. Aunque el consistorio se comprometió a visitar los inmuebles afectados, a finales de septiembre de este año, esta visita técnica no se había producido. Por eso, la sindicatura exige al distrito de Nou Barris que cumpla el acuerdo de efectuar la visita y valorar opciones concretas para solucionar la situación.
Una situación similar se resolvió en la calle Badal colocando vallas con una capa vegetal para resguardar las viviendas
Hay que tener en cuenta que en el caso del cajón ferroviario de Sants se produjeron quejas similares, en concreto por las quejas presentadas por vecinos de las calles Badal, en el distrito de Sants-Montjuïc. Que se resolvieron colocando vallas con una capa vegetal para resguardar las viviendas. Otro caso similar se dio en la calle de Rosari Pi, en el distrito de Nou Barris, donde para proteger la intimidad de las viviendas más próximas se incorporaron elementos cerrados a los laterales del acceso al ascensor.
