La deuda de Barcelona con Ildefons Cerdà es incalculable, ya que su plan de urbanización del Eixample transformó una ciudad cerrada por las murallas en una metrópoli moderna, instrumento necesario para colonizar todo el plan de Barcelona y engrandecer la urbe a costa de los municipios adyacentes. Sin Cerdà, Barcelona sería irreconocible. A pesar de todo ello, Barcelona tenía una deuda con el ingeniero y urbanista, a quien solo se le homenajea con una plaza periférica y sin personalidad, más bien un nudo de comunicaciones, en el cruce entre la Gran Via y el paseo de la Zona Franca, en todo caso situada fuera del Eixample y de la trama que él mismo creó.
Barcelona le debía a Cerdà un monumento, porque el que se instaló en 1959 en la misma plaza, formado por un conjunto de bloques y barras metálicas y que nunca gozó del entusiasmo popular, desapareció sin pena ni gloria con motivo de una reforma urbanística en 1971. De hecho, el Ayuntamiento ya había anunciado la intención de dedicarle un monumento para agradecer los servicios prestados, y en el año 2023 anunció que este homenaje se haría en la plaza de las Glòries Catalanes, entonces todavía en obras. Ahora bien, aunque esta plaza forma parte del legado cerdaniano, que la diseñó como el centro de la Barcelona moderna, una categoría que nunca ha alcanzado, la elección de este espacio tampoco fue recibida con mucho entusiasmo.
Tanto es así que en enero de 2025, con ocasión del descubrimiento de una placa de memoria en el inmueble de la calle Bruc donde vivió Cerdà, el cronista Lluís Permanyer —que murió a finales de aquel año— hizo una propuesta de ubicación alternativa, la de situarlo en el cruce entre la Gran Via y el paseo de Gràcia, donde ahora hay una fuente monumental que, en tiempos de sequía, según el mismo Permanyer, “parece una gran palangana”. El mismo alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, presente en el acto, apuntó que, a pesar del anuncio de hacerlo en las Glòries, “no está dicha la última palabra”, con la promesa de resolver la ubicación en este mismo mandato.
El monumento, en la plaza Universitat
Finalmente, ha sido la celebración del Año Cerdà, que conmemora el 150 aniversario de su muerte, la ocasión propicia para desatascar esta cuestión. El jueves por la tarde, en el marco del acto celebrado en el Saló de Cent con motivo de la inauguración del Año Cerdà, Collboni anunció que la ciudad instalará un monumento en homenaje a Ildefons Cerdà en la plaza de la Universitat. En este sentido, el Ayuntamiento de Barcelona hará un encargo para la realización del proyecto de una intervención artística en homenaje a Ildefons Cerdà a través de una convocatoria restringida en la que se invitará a participar a tres artistas de trayectoria reconocida. El proyecto consistirá en una intervención en el espacio público, con voluntad de carácter permanente, y adaptada a las condiciones urbanísticas, históricas y sociales de la plaza de la Universitat. El emplazamiento ha sido acordado con el Col·legi d’Enginyers de Camins, Canals i Ports de Catalunya. En la plaza Universitat, por cierto, ya había habido el monumento al doctor Robert, actualmente en la plaza Tetuan.
Durante su intervención en el acto Collboni afirmó que “es el momento Cerdà, el año de reivindicar la vigencia de su legado y de rendirle el mayor homenaje, con la apertura del Año Cerdà y el anuncio de la instalación de un monumento en su honor en la plaza de la Universitat”. “Allí se empezó a construir el Eixample y allí homenajearemos a Cerdà, para que pueda mirar la ciudad que desplegó”, añadió Collboni. El jurado que valorará las propuestas y decidirá la ganadora estará formado por miembros del Consell d’Art Públic de Barcelona. El concurso se convocará a principios de mayo, con la voluntad de disponer de una propuesta ganadora durante el mes de julio y que el monumento esté instalado en la plaza durante el primer semestre del año 2027. El presupuesto de producción e instalación del monumento será de 400.000 euros.