¿Se está conformando un nuevo tripartito al Ayuntamiento de Barcelona que recupera la mayoría que hizo posible la investidura de Ada Colau? El pleno municipal de este jueves, el último del año, parece que así lo demuestra, ya que después de aprobarse los presupuestos municipales con los votos favorables de la coalición de gobierno -BComú y PSC- y Valents -la formación heredera de Manuel Valls-, esta terna, la misma que invistió Colau en el 2019 se ha vuelto a repetir para aprobar la modificación de la ordenanza de terrazas.
La votación ha contado con el voto contrario de ERC y la abstención de JxCat, Cs y PP, con reproches continuados por parte de la oposición del papel decisivo que parecen tomar a los herederos de Manuel Valls. Al fin y al cabo, no ha sido posible repetir el consenso del 2018, cuando las ordenanzas que ahora se modifican se aprobaron por unanimidad.
En todo caso, la modificación de la ordenanza tiene como objetivo principal el de consolidar las ampliaciones de las terrazas en calzada que se improvisó como solución de urgencia en la reapertura postconfinamiento a causa de la pandemia del coronavirus a pesar de reservarse la posibilidad de denegarlas en espacios especialmente saturados, como la calle Enric Granados. Eso quiere decir que, en la práctica, las 1.400 nuevas terrazas que ahora ocupan espacio de calzada se podrán quedar donde están y sin que eso comporte una disminución del espacio ocupado en acera. Eso sí, se prevé que en verano del 2022 ya no queden bloques de hormigón delimitándolas y que todas ellas se hayan adaptado a algunos de los nuevos modelos homologados de mobiliario.
Con todo, esta actualización de la ordenanza de terrazas del 2018, que continúa vigente, es en cierta manera, menor, e incluso el mismo consistorio se refirió la semana pasada como "cambios puntuales", porque más allá de la parte importante, consolidar las nuevas terrazas, el resto del articulado seguirá prácticamente inalterable. En este sentido, ha quedado descartada la posibilidad de que el espacio ganado en calzada restara espacio ocupado actualmente en acera, ya que estas se podrán mantener a condición de que cumplan los criterios vigentes de respetar la accesibilidad y las zonas de paso.
Adiós a los bloques de hormigón
La previsión con que trabaja el ayuntamiento una vez aprobada la modificación es que en verano las terrazas en calzada que continúen ya dispongan del mueble homologado obligatorio, de manera que el 2022 será el año de la desaparición definitiva de los bloques de hormigón y elementos provisionales de las calles de la ciudad. Los restauradores podrán solicitar hasta el 28 de febrero la continuidad de la terraza, que estará condicionada al aval técnico y al cumplimiento de los criterios de la ordenanza de 2018 en cuanto a distancias y garantías de paso.
Imagen principal: El pleno de diciembre ha sido semipresencial / Europa Press
