El debate posterior a la presentación por parte del gobierno municipal del informe del estado de la ciudad en el pleno municipal del Ayuntamiento de Barcelona se ha convertido en el primer debate electoral de las elecciones municipales del 28 de mayo, donde todos los grupos, excepto Barcelona en Comú han coincidido en la necesidad en conseguir un cambio en las próximas elecciones. La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha sido la encargada de defender la gestión de un gobierno municipal al cual los socialistas intentan poner distancia, mientras que el resto han sido bastante críticos en aspectos como la falta de seguridad, la suciedad o las transformaciones urbanísticas.
Colau no ha evitado la autocomplacencia a la hora de defender su gestión al frente de la ciudad, destacando la resiliencia de la ciudad ante la pandemia y la guerra en Ucrania y ha destacado los bajos datos de paro de la ciudad, así como la recuperación del PIB prepandemia. Asimismo, ha defendido la llegada de "proyectos nuevos que han llegado para quedarse, como el plan de barrios,", y ha apuntado que las "transformaciones generan debate, pero una vez hechas, nadie quiere volver atrás", y por eso ha defendido su intención de "seguir liderando un gobierno progresista", con un tono claramente electoralista.
A su vez, para el PSC ha hablado Laia Bonet, que ya ha ocupado el asiento de Jaume Collboni una vez se ha efectuado el relevo con la entrada de la nueva concejala socialista, Núria Carmona. Bonet ha querido destacar que a pesar de las diferencias, "hemos gobernado conjuntamente desde la responsabilidad y la lealtad y hemos puesto Barcelona en el centro del debate sin supeditarla a la política catalana", pero ha marcado distancia con los comunes señalando que "todavía queda mucho trabajo por hacer, y por eso hace falta un nuevo liderazgo porque la ciudad vive una petición de cambio". Asimismo, Bonet también ha criticado al anterior alcalde y candidato de Junts, Xavier Trias, a quien ha acusado de "hablar mal de Barcelona, también a la prensa internacional".
ERC: "Ciclo agotado"
Por parte de ERC, Ernest Maragall ha puesto en el informe del estado de la ciudad un "cero en análisis e interpretación de la ciudad" y ha reprochado a la alcaldesa sus "abundantes silencios", ya que "deja fuera el urbanismo". "Este es el último informe de un ciclo agotado, de una gobernación que ya no añade nada, que solo se adelgaza marcado por la división interna y la creciente distancia con la ciudadanía. La lectura del informe, frío, estadístico, sin alma, ya hace evidente el final de etapa. El final de los 8 años de una marca no de un modelo", ha añadido, para remachar que "Barcelona, hoy, está parada después de dos mandatos de recetas que se han demostrado fallidas".
Junts: "Trias generó ilusión"
El concejal Joan Rodríguez ha defendido la posición de Junts per Catalunya reprochando al PSC que "prefiera atacar Trias antes que hacer autocrítica". "Lo entiendo -ha dicho dirigiéndose a Laia Bonet- porque fue el alcalde Trias el que generó ilusión y anhelo de cambio", y ha recordado que durante los dos mandatos de Colau se ha doblado la cifra de los barceloneses que quieren marcharse de la ciudad. "Han pasado del 15 por ciento en 2015 a un 29 por ciento". "Ustedes han hecho de Barcelona una ciudad antipática, no han resuelto los problemas y han creado nuevos", ha insistido para recordar que hace ocho años, la seguridad "era el séptimo problema de los barceloneses y ahora es el primero".
Respecto al resto de grupos, Paco Sierra, que continúa como presidente del grupo municipal de Ciudadanos, ha reprochado a Colau que Barcelona sea "líder en ocupaciones e inseguridad". Josep Bou (PP) ha insistido en que con los mandatos de Colau "se ha constatado el fracaso de las políticas de vivienda" y Eva Parera (Valents) ha asegurado que la ciudad "está degradada". Al fin y al cabo, uno primero debate con presencia de algunos de los candidatos que prefigura algunos de los ejes de la próxima campaña electoral.
