Bajo la premisa de que "no se puede improvisar una cosa de este tipo", el vicepresidente de la Fundación Barcelona Comerç, Pròsper Puig, ha vuelto a cargar fuerte contra el Ayuntamiento de Barcelona por la "ineficacia que trasladan a la gente" porque considera que "si quieren acabar con los coches, lo hagan ya", pero poniendo soluciones.

Después de que ayer se quejara también en declaraciones a El Nacional porque la iniciativa del Día Sin Coches "se ha hecho de manera unilateral y se ha explicado muy poco", hoy ha ratificado la "indignación" de los comerciantes y transportistas por la "política de escaparate" y "el brindis al sol" que protagoniza el gobierno de Ada Colau que, por ejemplo, no les informó hasta ayer de otro tramo que se cortaba en Fabra i Puig y que no sabían.

Día de fiesta

Puig ha querido hacer público que ha habido trabajadores que, incluso, "han pedido fiesta en el trabajo" para evitar todo este alboroto. Su propuesta es "no crear el problema y, después, preverlo a años vista", es decir, ponerse las pilas antes de actuar haciendo, por ejemplo, parkings disuasorios, lanzadoras en las entradas de Barcelona o mejorando el transporte público.

"¿Por qué no cogen y cortan la entrada a la Maquinista por Navidad, que se colapsa todo?", ha ironizado. En este sentido, el concejal de CiU al Ayuntamiento de Barcelona Joaquim Forn se ha lamentado de que el Día Sin Coches "está causando un impacto en el sector de los comercios" y, precisamente por eso, "escoger el día que se hace es tan importante".

Más sostenibilidad

Agradecida por la colaboración ciudadana –muchos han anticipado sus desplazamientos y se ha reducido el tráfico en un 4,3%, mientras que el uso del transporte público ha aumentado un 5%–, la concejala de Movilidad, Mercedes Vidal, ha puesto sobre la mesa que "el Día Sin Coches muestra que es posible ocupar el espacio público de otra manera más sostenible".

Eso, ha asegurado, "no es por capricho", sino por los niveles de contaminación y el problema de salud pública que suponen. Ahora bien. Aunque ha hecho una valoración positiva, el intendente portavoz de la Guardia Urbana, Carles Reyner, ha admitido un pequeño incremento del tráfico en la Ronda a primera hora de la mañana y antes de la hora habitual en que se colapsa, aunque ha subrayado que la situación "se ha normalizado más rápido".